miércoles, 29 de junio de 2011

THRILLER: LIBRE DE SOSPECHA

TÍTULO ORIGINAL: Above Suspicion
AÑO: 1995
DURACIÓN: 95 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Steven Schachter
GUIÓN: Jerry Lazarus, William H. Macy, Steven Schachter
MÚSICA: Michael Hoenig
FOTOGRAFÍA: Ross Berryman
REPARTO: Christopher Reeve, Joe Mantegna, Kim Cattrall, Edward Kerr, Geoffrey Rivas, Finola Hughes, William H. Macy, Ron Canada, Natalia Nogulich, Clark Gregg, Marty Levy
PRODUCTORA: Rysher Entertainment
GÉNERO: Drama. Thriller.



Como algunos lectores ya  sabrán (los que no les comento) su servidor siempre ha sido un fan acérrimo de Superman desde que tenía uso de memoria, incluso recuerdo haber adquirido los comics de este cuando estos aun no se comercializaban con el tamaño americano que se distribuye ahora en México, por lo que  si no me equivoco este cambio se dio a partir de La Muerte de Superman (Jurgens, 1992), el hecho es que cuando en 1978 se materializo por fin la adaptación cinematográfica del Hombre de Acero, el mundo descubrio a un desconocido Christopher Reeve, actor que se convirtío  sin lugar a dudas en el Superman definitivo con lo que respecta al cine, pues marco varias generaciones gracias a su gran carisma y personalidad, al tiempo que su físico evocaba totalmente al superhéroe de la historieta, además que su contundente interpretación supo dotar de humanidad al personaje de la DC.

Es por este motivo que su servilleta fascinado con la personalidad del actor norteamericano ha sentido la necesidad de investigar y si es posible visualizar otras obras cinematográficas menos conocidas en la larga carrera de Reeve (Pide al Tiempo que Vuelva de 1980 no cuenta pues ya esta muy vista) y por supuesto  donde no  se incluyen las de las aventuras del último hijo de Kriptón. Y es asi como llegamos a Libre de Sospecha, cinta que significaría la última cinta que Reeve protagonizara en pie antes de sufrir el terrible accidente que lo dejara paralítico hasta los últimos días de su vida, lo cual sin embargo  no impidió que el histrión abandonara su carrera ya que incluso este ya mucho después se embarcó en proyectos donde además de actuar también fungia como director.

¿Pero de que va Libre de Sospecha? Pues este filme que firma el director Steven Schachter el cual escribe el libreto junto con William H. Macy (quien tiene un pequeño papel) pretende ser un thriller psicosexual con algunos toques hitchcocknianos que por momentos se hunde en su mediocridad narrativa sobre todo en su primera parte por resultar demasido predecible, más sin embargo en el complemento de la misma, esta retoma el vuelo gracias a una vuelta de tuerca efectiva y sobre todo a la solvente actuación de Reeve, quien practicamente carga en sus hombros toda la cinta.

El film comienza como cualquier pelicula noir (por su estética visual y narrativa) en plena noche a las afueras de unos de los muelles de la ciudad, un grupo de policías acordonan el área donde un par de sus compañeros han caído abatidos por una banda de chicanos adictos, en el lugar de los hechos el detective Rhinehart (Joe Mantenga) comienza a levantar pruebas de la escena del crimen, momentos después hace su arribo el detective Dempsey Cain (Reeve) quien es considerado uno de los mejores de la ciudad por su profesionalismo y carisma, para encargarse del caso ya que el Capitan (Ron Canada) considera que este es el mejor hombre para resolver el crimen. Por supuesto esto disgusta de sobremanera a Rhinehart quien alega que el tiene las mismas posibilidades de lograr dar con los culpables, empero estos argumentos no hacen cambiar de opinión al Capitan quien finalmente le asigna el caso a Cain.

Mientras tanto en la casa de Dempsey (Reeve) su esposa Gail (Kim Catrall), sostiene relaciones sexuales con Nick (Edward Kerr)  hermano del primero, quien también pertenece a las fuerzas policiales, sin embargo este al contrario de su hermano mayor lleva varios años sin obtener el grado de detective por su pobre desempeño, con todo y que su hermano lo ha apoyado para que suba de nivel. El hecho es que mientras Dempsey piensa que su vida esta completamente resuelta por contar con un trabajo donde es respetado y le gusta lo que hace, tiene una hermosa esposa y un hijo, asi como una economía solvente, este se dará cuenta que todo es una simple mentira cuando una noche mientras comanda el operativo para arrestar a los sospechosos de los asesinatos de sus compañeros, caiga abatido y posteriormente quede paralítico para permanecer confinado a una silla de ruedas por el resto de sus días cuando uno de los delincuentes a los que iban a detener le dispare a la altura de la cintura.

Es por este motivo que nuestro protagonista es retirado de las fuerzas policiales con honores, sin embargo conforme pasa el tiempo y este se somete a las duras rehabilitaciones, se da cuenta que jamás podrá volver a caminar, motivo por el cual  su estado anímico  comienza  a desquebrajar su moral desencadenando que Dempsey tome una radical decisión por lo que les pide a su hermano y a su esposa que planeen su muerte como si de un asalto se tratase para que asi estos puedan cobrar el seguro de vida con el que cuenta, el cual asciende a un millón de dólares, esto con el fin de asegurar el futuro económico de su hijo y de Gail (Catrall).

En un principio tanto su hermano como su esposa dudan, pero Dempsey (Reeve) logra convencerlos y es asi como los tres planean el elaborado procedimiento donde Nick o Gail tendrán que asesinar al primero haciendo que todo parezca un robo en la propiedad del primero para  que esto no cause ninguna sospecha y asi poder cobrar el jugoso cheque. Y asi sucede, tanto Gail como Nick siguen al pie de la letra el meticuloso plan e ingresan a la casa para cometer el asalto, sin embargo nunca imaginaron que Dempsey había confeccionado otro plan el cual consistía en asesinar a estos (las armas del hermano y la esposa no estaban cargadas) pues descubre que lo han estado engañando a sus espaldas desde hace tiempo. Y como no podía ser de otra forma Dempsey elimina a su hermano y a su esposa haciendo que la escena del crimen parezca defensa propia, empero como el respetable sabrá (pues ya el maestro Hitchcock nos lo ha enseñado infinidad de ocasiones) no hay crimen perfecto, y aquí Dempsey comete el error de dispararle a su hermano parado  por lo que la dirección del disparo no corresponde a la de un hombre que se encuentra en silla de ruedas, motivo por el cual el detective Rhinehart (Mantenga) quien investiga el caso Cain se obsesionará por descubrir la verdad sobre la inocencia de Dempsey.

Creo que el mayor problema del film de Steven Schachter es sin lugar a dudas lo tópico del  planteamiento a nivel argumental, asi como las pocas ambiciones por parte del director para sacarle provecho a una historia que depara pocas sorpresas, y por otra parte el escaso presupuesto de la producción, la cual raya en los estándares de un telefilm barato no ayuda demasiado para que la cinta se tome muy enserio. Y es que por una parte para que la historia funcione de manera correcta el espectador debe poner demasiada complacencia para creer las situaciones que a primera vista parecen increíbles, por ejemplo que Dempsey (Reeve) convenza tan rápido a su esposa y hermano para que se deshagan de el se percibe demasiado forzado, ya que las motivaciones de los personajes que interpretan Kim Catrall y Edward Kerr quedan bastante escuetas aun para presentarse como personajes ambiguamente morales.

Por tal motivo estos personajes de alguna manera solo sirven como detonantes para que el verdadero arco argumental del film se desarrolle, y este viene siendo ese juego del gato y el ratón entre el personaje de Reeve y el de Mantenga, el cual por lo menos mantiene el interés del respetable aunque comete los mismo errores de los cuales cojea todo el film (lo inverosímil de algunas situaciones), pero al menos se encuentra un mejor desarrollo en las motivaciones de estos personajes. De ahí que la interpretación de Christopher Reeve sea lo mejor de la cinta, ya que este logra darle varios matices a su personaje pues en un principio dibuja casi una extensión de su Superman haciendo de Dempsey un detective justo y recto para después descubrirse como un villano sin remordimientos, calculador y frío. Incluso logra transmitir la incapacidad física de una persona que se encuentra en silla de ruedas.

Por otra parte Joe Mantenga vuelve a encarnar a otro personaje a los que esta acostumbrado por lo que su interpretación como el obsesivo detective Rinehart se percibe convincente ya que la actuación de este es en demasía sobria. Asi mismo Kim Cattrall hace lo que puede con su trivial papel, aunque debo reconocer que logra dotar de profundidad a este, sin embargo el director no se aguanta las ganas de insertar dos o tres escenas donde vemos a la rubia actriz enseñando sus atributos físicos para darle ese toque erótico al film, aspecto que también se percibe forzado y hasta gratuito. Finalmente como mencionaba William H. Macy aparece unos instantes como el duro fiscal que quiere encarcelar a Dempsey, por lo que el performance de este esta dentro de lo normal. 

En lo concerniente al apartado visual el film como comentaba anteriormente destila ese aire de producción televisiva (¿acaso hace falta decir mas?) por lo que tanto puesta en escena, fotografía, etc. se perciben bastante impersonales. Asi que no se si pueda recomendar Libre de Sospecha, pues creo que aunque no es un bodrio, tampoco es una cinta vaya a ser recordada por su excelsa calidad, sin embargo para los seguidores de Reeve como su servidor representa solo una curiosidad y nada más.

lunes, 27 de junio de 2011

CINE DE CULTO: Y SI NO, NOS ENFADAMOS

TÍTULO ORIGINAL: Altrimenti ci arrabbiamo
AÑO: 1974
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Marcello Fondato
GUIÓN: Jesús R. Folgar & Vicente Coello
MÚSICA: Guido De Angelis & Maurizio De Angelis
FOTOGRAFÍA: Arturo Zavattini
REPARTO: Terence Hill, Bud Spencer, Deogratias Huerta, John Sharp, Patty Shepard, Manuel de Blas, Luis Barbero, Donald Pleasence, Emilio Laguna
PRODUCTORA: Coproducción Italia-España
GÉNERO: Acción. Comedia.



¡Ah! que buenos tiempos eran aquellos cuando Terence Hill y Bud Spencer llenaban las pantallas de aquel viejo televisor a color que por cierto aun conservan mis padres, cuando mi hermano y su servidor se sentaban esas aburridas tardes de sábado en la sala de aquel amplio departamento de un cuarto piso en la ya lejana Ciudad de México de finales de los 80´s y principios de los 90´s, lugar donde visualizar el canal cinco era la única opción para abstraerse de la realidad cuando su programación aun conservaba algo de dignidad, pues este llegaba a tener en su programación cintas que ahora ya se han vuelto de culto como Los Goonies (Donner, 1985), la genial El Regreso de los Muertos Vivientes (Bannon, 1985) e incluso La Rebelión de las Maquinas (Stephen King, 1986) filmes que marcaron al que esto escribe y por que no decirlo labraron el camino para que su servidor se convirtiera en un cinéfilo  consumado.

Total, para no desviarme del punto medular de esta introducción he de decir que mi hermano y yo (chicuelos de 10 años aproximadamente) quedábamos fascinados ante tan divertido y por que no decirlo ahora, pueril espectáculo que significaba presenciar a un gordo grandulon con buen corazón y rostro pétreo (cual Clint Eastwood, jajaja) golpeando a mano abierta a los malos de la función como si de mujerzuelas se tratara, al tiempo que un curioso sonido reforzaba la intención de impacto de los mencionados manotazos (jajaja), mientras el atlético y pícaro Terence Hill  a base de acrobacias evitaba ser golpeado mientras también propinaba la dosis justa de puñetazos.

Pues bueno de entre la extensa filmografía de este par he de decir que hace poco encontré esta Y si no, nos enfadamos (conocida aqui en México como Juntos son Dinamita) y debo reconocer que el film me hizo pasar un buen rato lleno de carcajadas y aunque por momentos da algunos bajones en el ritmo, este título sigue conservando esa aire desenfadado que tenían como único y primordial fin hacer pasar un buen rato al respetable. La cinta nos cuenta la historia de Chico (Spencer) y Ben (Hill) unos tipos que son amigos y que participan en una carrera de coches donde el premio principal es un “Buggy rojo con capota amarilla” motivo para que este par intenten ganar tan preciado auto (ambos compiten en autos diferentes), pero para sorpresa de estos y del espectador estos llegan empatados después de desmadrar los autos de los demás competidores cuando ha finalizado la carrera, jajaja.

Total que como estos no quieren compartir el auto pues Ben (Hill) le propone a Chico (Spencer) que se lo jueguen a las cartas, pero el segundo no esta muy convencido y replica que lo mejor sería jugarlo en una competencia de vencidas, por lo que ahora el primero desiste pues considera que su gordo amigo tiene todas las de ganar (jajaja). Es por esto que mejor llegan al acuerdo de que el que coma más salchichas y beba más cerveza se queda con el carrito, y asi pues, estos van a la feria que se encuentra a un costado del taller del buen Chico.

Sin embargo lo que no saben estos es que mientras se encuentran en el bar bebiendo y comiendo a gusto, un grupo de gansters ingresan a la feria y la cierran, ya que el Padrino (John Sharp) les ha enviado a destruir esta con el fin de que los locatarios vendan sus propiedades para por fin construir un casino (la escena donde estos comen y beben mientras los ineptos bándalos destruyen el lugar es para partirse de la risa).

El hecho es que  Ben y Chico deciden mejor irse del lugar pues consideran que ya hay mucho ruido en el bar (jajajajaja el lugar esta totalmente destruido) y al salir y subir a su nuevecito Buggy un capo les dice que se bajen del mismo o lo baleará ya que nadie puede salir del sitio, empero estos lo toman a la ligera y deciden arrancar el diminuto auto para que momentos después el tipo que los amenazo comience a rafaguear el mismo, causando que se estrellen y finalmente que este se consuma en las llamas. Lo que sucede después es presenciar como Ben y Chico investigan quien ha sido el responsable de dichos sucesos hasta que dan con “El Padrino” (jajajaja el gángster más inepto del mundo) quien es asesorado por su mano derecha El Doctor (un Donald Pleasence pasado de rosca) para exigirle que les vuelva a comprar un Buggy rojo con capota amarilla. 

Por lo que el mafioso queda sorprendido, anonadado ante semejante falta de respeto, es por esto que incluso les pregunta a estos dos  si no saben ¿con quien estan tratando? cosa que tiene sin cuidado al desenfadado par, momentos después el Padrino (Sharp) desconcertado voltea a ver al Doctor (Pleasence) como preguntándose que hacer, a lo que este haciéndole señas con la cara le hace entender que se imponga, y es como el capo ya entrado en cólera les pregunta ¿y que pasa si no les pago el carrito? a lo que Ben (Hill) contesta tranquilamente pues que si no nos recuperas el cochecito nos enfadamos (jajajaja) momentos después este y Chico salen del lugar ante la mirada atónita del Papi como ahora  le dice  Ben al malandrín, jajaja y le dan como plazo hasta el día siguiente para que les pague el automovil. Y este es el jocoso argumento del film que firma de manera correcta un infructuoso Marcello Fondato (solo dirigió este y dos filmes más), la cual sustenta su desarrollo en las desventuras de la banda de gansters que intentan deshacerse torpemente de Ben (Hill) y Chico (Spencer) sin éxito alguno, mientras el jefe de la mafia trata de descubrir quienes son este par de sujetos que se despachan a todos los matones que les han enviado para borrarlos del mapa, jajaja.

Es por este motivo que hablar del cine de Terence Hill y Bud Spencer no es referirse a ese   cine lleno de formalismos si no de ese cine que muchos tal vez consideran cutre o caspozo, el cual más sin embargo cuenta con su propio lenguaje cinematográfico, al tiempo que se encuentra lleno de discursos sociales y culturales que hacen referncia a la amistad, la camarería, la honestidad, etc. los cuales estan despojados de pretensiones manidas y lejos de presentarse obvias se encuentran encubiertas en esas largas tanto como divertidas secuencias de manotazos y puñetazos que pretenden ser el punto neurálgico de estas producciones.

Por tal motivo que no es casualidad que el tándem Hill/Spencer hayan durado casi tres décadas entregando cintas con estas características (bajo presupuestos, argumentos similares entre cada producción, comedia ligera, etc) pero que basaban el éxito en el carisma de estos grandiosos actores, por que para permanecer tanto tiempo en el gusto del público logrando sacarles más de una carcajada se necesita ser un buen histrión. 

De ahí que los performance de estos son geniales y basan su éxito en esa comedia seria (por ejemplo rostros inquebrantables en situaciones supuestamente peligrosas) muy al estilo de Leslie Nielsen (otro gran actor), por lo que podemos encontrar un Bud Spencer apareciendo siempre con una postura física imponente, el cual rara vez esboza alguna sonrisa, mostrando un carácter templado pero al final siempre sale a relucir su buen corazón, motivo por el cual este era el complemento perfecto para un Terence Hill más pícaro y bribón, el cual fungía casi siempre como ese detonante que metía en problemas a su amigo y por ende ambos tenían que resolver los diversos conflictos que planteaba el argumento en turno como mejor sabían hacerlo, a puñetazos.

Asi mismo los secundarios cumplen cabalmente sus papeles y sirven indudablemente para ensalzar la figura heroica de los protagonistas, es por este motivo que el personaje de John Sharp es sin lugar a dudas una simple caricatura, su Padrino es torpe y bufonesco por lo que llega a niveles de tal mediocridad que se vuelve una delicia, al igual que el performance del mítico Donald Pleasence quien aquí se lo pasa pipa entregando una actuación que raya en lo ridículo, pero que en manos del actor inglés es hasta disfrutable.

Ahora bien como comentaba el ritmo del film es disfrutable aunque en ocasiones decae en algunos recorridos de la trama, sobre todo cuando el par no esta en acción metiendo en problemas a los malos en turno (jajaja), como por ejemplo cuando el personaje de Terence Hill filtrea con una chica (Patty Shepard) que trabaja en la feria, este arco argumental se percibe forzado pues por una parte el personaje de la chica solo esta esbozado tan levemente que se vuelve un cliché, empero este pretende servir como reforzamiento emocional de Ben (Hill) cosa que de verdad queda solo en un intento fallido. Pero cuando el libreto y el director se concentran en las escenas de acción, el film cumple lo que promete (puñetazos al por mayo, jajaja) para la posteridad quedarán en la memoria del espectador la pelea del gimnasio, donde el invencible Bud y atletico Terence se despachan a una veintena de seudo boxeadores a mano limpia (con el característico sonido que emiten los golpazos de este par) o el enfrentamiento final en el salón de fiestas del Padrino, el cual se encuentra llenos de globos de colores. 

Cabe hacer mención que dichas escenas estan filmadas con tal efectividad que son emocionantes, pero para sorpresa debo decir que la mejor escena cómica de la película es una donde ni siquiera hay puñetazos y esta se soporta en las actuaciones del par protagónico la cual se desarrolla dentro de una Iglesia en donde Chico (Spencer) toma clases con el coro de la misma, jajaja, donde momentos después hace acto de aparición  Ben (Hill) para advertirle al primero que un asesino a sueldo los quiere aniquilar, de verdad esta escena es para morir de risa pues podemos presenciar como el par canta (pon pon pon, pon pon pon, jajaja) mientras se mueve de lado a lado para evitar estar en la mira del francotirador que quiere aniquilarlos, jajaja.

Ya para finalizar debo decir que el film goza de una estética 100 % setentera, saturada de colores primarios en su fotografía como rojos, amarillos, etc. al tiempo que cuenta con una puesta en escena barroca (la mencionada pelea en el salón del Padrino llena de globos es ejemplo fehaciente de esto) que sin lugar a dudas es producto de su epoca y por ende se convierte en una cápsula de un período irrepetible, de ahí su valor intrínseco como propuesta audiovisual.

Asi que solo puedo recomendar Y si no, nos enfadamos para aquellos incondicionales del par como su  servidor, sin embargo creo que también es una buena oportunidad para las nuevas generaciones conocer la obra de estos grandes del cine, los cuales sin lugar a dudas se han ganado un nicho en la cinematografía mundial (y esto no es broma) gracias al gran carisma que los caracterizaba y lo desenfadado de sus propuestas. Ahora solo me falta rastrear las de Los Superpolicías en Miami (Enzo Barboni 1977, Bruno Corbucci, 1985) y Quien tiene un Amigo, tiene un Tesoro (Corbucci, 1981) y seré completamente feliz.

miércoles, 22 de junio de 2011

CISNE NEGRO de Darren Aronofsky

TÍTULO ORIGINAL: Black Swan
AÑO: 2010
DURACIÓN: 109 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Darren Aronofsky
GUIÓN: John McLaughlin, Mark Heyman
MÚSICA: Clint Mansell
FOTOGRAFÍA: Matthew Libatique
REPARTO: Natalie Portman, Mila Kunis, Vincent Cassel, Winona Ryder, Barbara Hershey, Christopher Gartin, Sebastian Stan
PRODUCTORA: Fox Searchlight Pictures
GÉNERO: Drama. Thriller.



Con Pi El Orden del Caos (1998) Darren Aronofsky hizo que su servidor alucinara durante días ante notable y arriesgado ejercicio cinematográfico que contaba con una historia cien por ciento metafísica y una plástica acojonante, posteriormente con Réquiem por un Sueño (2000) quede fascinado ante el pesimista relato de yonkis que vivían sus propios infiernos personales y se autodestruían. Ya con La Fuente de la Vida (2006) el que esto escribe percibió que el director norteamericano trataba de abarcar demasiado y no llegaba a cerrar todas las ambiciones narrativas que se había planteado asi mismo, motivo por el cual (al menos un servidor) considero que este proyecto es el menos logrado del cineasta, sin embargo debo reconocer que este haya tomado el riesgo de realizar el mismo.

Y finalmente con El Luchador (2008) creo que Aronofsky vuelve a retomar el camino, enfocándose de nuevo a contarnos un relato más comprimido e incluso hasta minimalista por lo cual se despoja de toda esa parafernalia visual de su anterior obra, por lo que vuelve a centrarse en explorar la psique oscura del ser humano (la autodestrucción) mostrándonos en esta cinta a un Mickey Rourke en estado de gracia interpretando el papel de su vida como el crepuscular Randy “the Ram” Robinson, un exluchador de la WWE que ahora pelea fuera del ring para tratar de rescatar sus sueños rotos. Pues ahora, el arriesgado director vuelve con esta cinta llamada simplemente Cisne Negro, en la cual el realizador se vuelve a enfocar en ese tema tan fascinante que es la fractura emocional del ser humano (como en casi toda su filmografía), sin embargo ahora Aronofsky lleva la experiencia sensorial a niveles más oníricos y oscuros logrando por ende un film de verdad aterrador, pero macizo en todos los sentidos. 

La cinta abre mostrándonos a Nina (Natalie Portman) una bailarina de ballet que hace una de sus rutinas en un frío y lúgubre escenario cuando de pronto emerge entre las sombras un extraño ser antropomorfo con cara de ave que sin más ni más intenta atrapar a la mujer, instantes después descubrimos que todo ha sido una pesadilla pues la chica se encuentra acostada en su cama y despierta abruptamente (esta escena ya nos avisa lo que posteriormente sucederá en la existencia de la protagonista), después esta se prepara para partir a la compañía de danza en donde ha estudiado durante años.

Lo que no sabe Nina es que ese día no será común y corriente pues mientras esta se encuentra ensañando con el grupo de danza, Thomas Leroy (Vincent Cassel) dueño de la compañía ingresa al ensayo para escoger a los bailarines que formaran parte de la nueva puesta en escena de El Lago de los Cisnes, obra con la que el hombre tiene pensado levantar la agrupación ya que a últimas fechas esta no ha tenido la misma fama que en tiempos pasados, además de que Leroy también planea que con el relanzamiento de la obra pueda descubrir a la nueva estrella que ha de realizar la difícil tarea de interpretar el doble papel del cisne blanco y el cisne negro, al tiempo de que aprovechará para dar el último adios de los escenarios a  Beth (Winona Ryder) la antigua estrella.

Y es en este punto de la trama donde comienza el verdadero descenso a los infiernos por parte de la protagonista, quien en el afán de sobresalir para ganar el tan ansiado papel se ira autodestruyendo cuando la presión que ejerce Leroy (Cassel) para que esta se convierta en la estrella de la obra empiece a desquebrajar la endeble personalidad de la chica, al tiempo que dicha competencia representará ese catalizador para que las carencias emocionales, éticas, morales y sobre todo sexuales de Nina (Potman) salgan a flote descubriendo en esta su verdadera personalidad reprimida, la cual durante años a estado dormida a causa de la influencia que ha provocado vivir bajo el yugo de una madre castrante.

Como podrá leer el respetable el planteamiento argumental podría resultar algo ya visto infinidad de veces (el quiebre psicológico a niveles insospechados y lúgubres por parte del protagónico), sin embargo lo rescatable del film de Aronofsky no es como nos muestra el que si no el como, de ahí que incluso los aspectos más sórdidos y enfermizos que se presentan en la historia como son la representación de la fractura de la psique de la protagonista, por momentos se muestran de manera exagerada (la transformación de Nina en un cisne negro real se percibe por momentos forzado y reiterativo), empero estos logran salir a flote cuando el realizador vuelve a tomar el rumbo sobrio que nos venía planteando desde el inicio de la historia. Es por esto que incluso esa vuelta de tuerca que nos depara ese tercer acto final cierra de forma satisfactoria y contundente la tesis que planteaba desde un inicio el director norteamericano, además de que refuerza ese aire onírico que respira todo el filme.

Es por este motivo que la elección del casting es otro elemento fundamental para que la cinta funcione, pues el tratamiento de tan peculiar material argumental no trascendería si el realizador no contara con un reparto que entiende el mismo, de ahí que el rotundo performance que Natalie Portman desempeña aporta todo ese dolor y locura que la vuelven tan aterradora y a la vez tan fascinante pues innegablemente esta posee rasgos netamente humanos que la a tornan aun más perturbadora. Incluso los personajes secundaros estan tan bien construidos que se vuelven piezas fundamentales para que el personaje de Nina toque fondo y se convierta en ese cisne negro que cohabita dentro de si, por ejemplo la aparición de Lily (Mila Kunis) viene a ser la catarsis sexual que tanto coartaba, ya que esta al contrario de Nina se presenta como una mujer con libertad sexual  que además disfruta lo que hace.

Y finalmente Barbara Hershey, Wynona Ryder (en un papel bastante corto pero fructifero) y Vincent Cassel iluminan la pantalla con sus sobrias interpretaciones cerrando el círculo interpretativo. Asi mismo hay que decir que el film de Aronofsky implementa infinidad de simbolismos (el diseño del apartamento de Nina representa la condición psicológica por la que pasa esta ya que este se encuentra bastante constreñido en su esquema interior, además de que esta lleno de espejos los cuales sirven para jugar con la dualidad de la protagonista) los cuales reafirman el opresivo y por momentos surrealista relato, motivo por el cual se emplea una puesta en escena que incluye la implementación de una fotografía e iluminación naturalista, el uso de tomas subjetivas, asi como un manejo de cámara que recuerda mucho al estilo verité para dotar de más realismo la historia, logrando que visualmente el film sea una delicia y si a esto le añadimos la música Tchaikovsky pues la experiencia es acojonante.

Habiendo dicho esto creo que es indispensable revisar el Cisne Negro, ya que lejos de clasificarla como verdadero cine de arte e incluso como una digna cinta de Terror (que afán de poner en tal o cual contexto ciertas películas) creo que el mayor mérito de esta es que se descubre como un verdadero ejercicio cinematográfico, despojado de grandilocuencias (aspecto del cual cojeaba la mencionada La Fuente de la Vida), llena de pasión por parte del realizador y de los actores los cuales logran trasmitir dichas emociones. Además que dentro de los indiscutibles discursos psicológicos que plantea Aronofsky también podremos encontrar otros cuestionamientos como la existencia del propio arte como ente necesario en la sociedad, aunque este como otros aspectos humanos pueden consumir al propio hombre cuando no esta bien entendido.  

lunes, 20 de junio de 2011

MANHATTAN de Woody Allen

TÍTULO ORIGINAL: Manhattan
AÑO:1979
DURACIÓN: 96 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen & Marshall Brickman
MÚSICA: George Gershwin
FOTOGRAFÍA: Gordon Willis (B&W)
REPARTO: Woody Allen, Diane Keaton, Michael Murphy, Meryl Streep, Mariel Hemingway, Anne Byrne
PRODUCTORA: United Artists presenta una producción Jack Rollins / Charles H. Joffe
PREMIOS: 1979: 2 Nominaciones al Oscar: Actriz secundaria (Mariel Hemingway), guión
1979: BAFTA: Mejor película
GÉNERO: Comedia. Drama.


Decir que Woody Allen es uno de los directores más influyentes del siglo pasado podría sonar hasta redundante, empero no puedo dejar de señalarlo sobre todo cuando en estos tiempos de remakes, secuelas e infinidad de Blockbusters de ese llamado “cine moderno”  que utiliza sofisticadas técnicas de efectos especiales o el insípido 3D (a últimas fechas) para impactar al espectador, ha invadido durante años las salas cinematográficas y peor aun, las conciencias de los nuevos espectadores que creen que ver mega robots partiéndose a golpes y diciendo chistes malos, o presenciar como sujetos llenos de músculos acompañados de supermodelos que corren autos modificados por las favelas de Brasil es cool, pues me parece pertinente revisar de nuevo y usar como antídoto la obra de este realizador que al igual que Ingmar Bergman, compone relatos íntimos que hablan sobre la condición humana, pero a comparación del director sueco, Allen impregna un sabor agridulce de comedia  que lejos de ser  pueril se descubre incisiva. 

La cinta abre con una espectacular secuencia de créditos que nos va exponiendo la imponente ciudad de New York de noche, la cual comienza a mostrarnos lugares tan emblemáticos como los teatros que residen en Broadway, el museo de Arte Moderno o Time Square, asi como los diversos barrios y distritos como el Bronx o Queens, todos retratados con una bella fotografía en blanco y negro (a cargo de Gordon Willis) mientras la voz en off de nuestro protagonista (el propio Allen) nos explica que la gran urbe  para el no es más que una parábola sobre la decadencia de la sociedad contemporánea, un lugar donde el capitalismo más oscuro converge con las expresiones intelectuales y artísticas más loables, motivo por el cual dicha ciudad es tan fascinante y por ende su hogar.

Después otra escena nos lleva dentro de un restaurante donde varios personajes comparten una agradable tertulia, en ese momento conocemos a Isaac (Woody Allen) un hombre entrado en los cuarenta, intelectual y escritor frustrado que trabaja para un popular programa de tv quien se encuentra acompañado de su novia de 17 años, Tracy (Mariel Hemingway futura chica Superman, jajaja), los cuales comparten la mesa con Yale (Michael Murphy) y su esposa Emily (Anna Byrne) un matrimonio relativamente normal, los cuales conversar de asuntos relativamente “banales” (dirían algunos) como cuestiones  morales o éticas que hacen la columna vertebral de toda sociedad. 

Total que la reunión se acaba y más tarde asistimos a una charla que mantienen Isaac (Allen) y Yale (Murphy) mientras caminan a través de una calle y  en determinado momento el segundo se confiesa ante su amigo diciéndole que esta saliendo con otra mujer llamada Mary (Diane Keaton) quien es completamente diferente a Emily (Byrne) ya que ésta es en apariencia más liberal y tiene los mismos gustos que él por lo que se siente atraido. El hecho es que esta plática hace que Isaac cuestione su actual relación con Tracy asi como su vida personal y lo más importante su futuro profesional, pues entre la ansiedad que le causa la publicación del libro de su ex esposa Jill (Meryl Streep,  quien lo dejo por otra mujer jajajaja) donde se ventilan las idiosincrasias de este como aspectos sexuales o manías (jajaja) o el hecho de que no pueda terminar de escribir su último libro y odie su actual trabajo pues provocan que este comience a querer realizar algunos cambios en su nefasta existencia.

Desafortunadamente para nuestro protagonista la intrusión de Mary (Keaton) en su círculo social hará primeramente que este odie a la irritable mujer por que esta le refleja de muchas maneras lo pedante, inseguro y demás inseguridades que carga consigo mismo o tal vez por que en ella ve reflejada la libertad que este nunca se ha atrevido a tomar (la charla que sostiene Isaac con Yale y Mary sobre los artistas olvidados es genial y por supuesto sale a relucir la gran admiración de Allen por Bergman, además de que dicha escena esta cargada de humor refinado y diálogos inteligentes). Sin embargo conforme Isaac conozca más a fondo a Mary este se ira sintiendo  atraído ante la presencia de esta enigmática mujer hasta quedar totalmente enamorado de ella, por lo que estos iniciaran una relación (cuando Mary se harte de Yale por supuesto, jajaja) lo que provocará definitivamente un caos existencial en la vida del pobre Isaac.

Como podrá leer el respetable y algunos cinéfilos que no estén familiarizados con la obra de Allen, hay que decir que Manhattan lejos de considerarse como una comedia ligera, es al contrario una exploración intrínseca a aspectos tan complejos como son las relaciones interpersonales, por lo cual este filme como ya es costumbre en la filmografía del director neoyorquino utiliza la farsa como vehículo catártico para exponer aspectos filosóficos,  sociales y/o culturales (no es casualidad que la ciudad que le da nombre al film se perciba como un personaje más) pero sobre todo expone de forma fehaciente la complejidad del ser humano como “ente pensante” que cohabita en una sociedad moderna, y como aspectos que podrían parecer tan pueriles como mantener cierto  status a niveles intelectivos, amorosos o laborales son sin lugar a dudas son talón de Aquiles del hombre contemporáneo.

De ahí que el diseño de los personajes resulte adecuado para el micro cosmos que propone Allen y es que estos estan dotados de tal humanidad, que incluso el presente podrá identificarse con algunos de ellos o en su defecto podría llegar a odiarlos por que tal vez estos funjen como reflejo de las carencias del propio espectador (jajaja). Como sea, no es gratuito que los personajes funcionen como símbolos actuales para representar los diversos matices que componen la complejidad del ser humano, pues por una parte encontramos a la virginal e inocente Tracy (Mariel Hemingway), chica que se encuentra en una búsqueda constante de su propia identidad, por lo que ve en Isaac (Allen) la seguridad y experiencia tanto sentimental como profesional que ella tanto anhela sin saber que este solo ve en ella a una niña con la cual no tiene ningún futuro.

Sin embargo y como se plantea el personaje que interpreta Allen, hay que decir que este al igual que el Yale de Michael Murphy y la Mary de Diane Keaton estan llenos de complejos emocionales, pues todos en mayor o en menor medida se sienten frustrados o desprovistos en su realización personal por lo cual buscan resarcir estas entre si. De ahí que incluso el personaje de Jill (Meryl Streep) tal vez el menos mostrado en la historia, se descubre como el punto de inflexión en esta ya que es la única que ha tomado decisiones que podrían interpretarse incluso como radicales para cambiar su vida  (como sucederá después con el personaje de  Mariel Hemingway).

Ahora bien en el apartado visual el film del buen  Woody Allen es una delicia, ya que esas viñetas en ese orgánico blanco y negro refuerzan aun más ese discurso existencialista haciendo que la historia se perciba como una alegoría, mientras la imponente ciudad de Manhattan es testigo de los acontecimientos de sus protagonistas a través de sus edificios, arquitectura y demás lugares que convergen en tan cosmopolita urbe, al mismo tiempo  que muchas de las tomas o encuadres que nos narran tan ácida historia estan cargadas de gran calidad plástica.

Para finalizar solo me queda invitar al respetable para que visione esta excelente película, asi como la filmografía del incansable Woody pues lejos de lo que muchos pudieran pensar sobre la obra de este gran realizador (he escuchado que a algunas personas les parece aburrida y pretenciosa) pues debo exclamar que el cine de Allen es honesto, contestatario, mordaz y sobre todo inteligente, ya que no cualquiera tiene la capacidad para burlarse de aspectos tan manidos como la moral, la religión e incluso de su  misma persona con tanta destreza y salir airoso como es el caso de este genio de la cinematografía, si no solo basta con ver la escena donde Isaac le reclama a Yale el por que regreso con Mary si el ya estaba saliendo con ella, a lo que Yale le dice, “Tu problema es que te crees superior a los demás, te crees Dios” y el personaje de Allen con su ya característica pasividad le contesta, "pues ya lo dice la Biblia uno debe hacerse a imagen y semejanza de Dios", jajajajaja, para partirse de risa.



miércoles, 15 de junio de 2011

CINE DE CULTO: LOS MUCHACOS PERDIDOS 3, SED DE SANGRE

TÍTULO ORIGINAL: Lost Boys The Thirst (Lost Boys 3)
AÑO: 2010
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Dario Piana
GUIÓN: Evan Charnov, Hans Rodionoff (Historia: Evan Charnov)
MÚSICA: Elia Cmiral
FOTOGRAFÍA: Stefano Morcaldo
REPARTO: Corey Feldman, Jamison Newlander, Sean Cameron Michael, Tanit Phoenix, Matthew Dylan Roberts, Joe Vaz, Seb Castang
PRODUCTORA: ApolloMovie Beteiligungs / Film Afrika Worldwide / Hollywood Media Bridge
GÉNERO: Terror. Comedia.



Recuerdo haber visto en su momento Los Muchachos Perdidos (Joel Schumacher, 1987) título que hasta el día de hoy me parece una divertida e interesante cinta sobre vampiros, pues esta reinventaba algunos aspectos sobre la mitología de estos misteriosos y seductores personajes añadiendo las dosis correctas de humor negro, pinceladas representativas de la cultura pop de su momento (comics, música, etc) y  unos personajes que se volvieron entrañables, motivo por el cual el film más logrado en la filmografía del director alemán (no es broma) se volvió una obra de culto.

Es por este motivo que después de veintiún años de especulaciones y sueños húmedos por parte de un gran séquito de seguidores de los hermanos Frog se materializo una secuela (más revisionista que otra cosa) bastante excrementable y cutre que ni con el cameo de Tom Savini ni la breve aparición de Corey Feldman salvaban a este subproducto de la mediocridad. Por estas razones su servidor visiono con cautela esta tercera entrega de la saga, la cual sorpresivamente me dejo un grato sabor de boca gracias a que esta respeta el universo de la original y se percibe honesta en su propuesta.

La cinta comienza mostrándonos como se desarrolla una fiesta rave donde infinidad de jóvenes bailan al ritmo de la hipnotizante música, instantes después alguna toma se encarga de revelarnos  a hermosas mujeres que  follan gustosamente entre si. En el escenario una de las anfitrionas presenta a al DJ X (Seb Castang) el amo del espectáculo quien en determinado momento comienza a repartir una nueva droga entre los espectadores, momentos después este se muestra como es realmente y el presente descubre que es un vampiro, desgraciadamente para estos es demasiado tarde y comienza una masacre donde los chupasangres se sirven a discreción de las pobres víctimas, pero algo peor esta aconteciendo también, aquellos a los que no han mordido o devorado se han convertido en muertos vivientes gracias a que la supuesta droga que se les repartió no es más que sangre de vampiro.
Asi mismo mientras los vampiros devoran a sus víctimas, un joven llamado Peter (Felix Mosse)  que también se encontraba inmerso en la fiesta, es capturado sin motivo aparente y puesto en cautiverio, pues parece que el clan del vampiro X (Castang) tiene planes para este. Ya en Santa Carla (espero no equivocarme) descubrimos a un Edgar Frog (Corey Feldman) en banca rota, viviendo en un viejo remolque y con deudas hasta los cojones, incluso podemos asistir como este comienza a sacar algunos de sus viejos y añorados comics para tratar de venderlos y asi ganar un poco de dinero para que no lo echen del cuchitril que tiene por hogar.

Esa misma tarde cuando Edgar (Feldman) regresaba de la tienda de comics encuentra a una hermosa mujer que lo espera afuera de su casa, esta se presenta como Gwen Libier (Tania Phoenix) una famosa escritora de Hollywood que hace novelas de vampiros (genial este primer sarcasmo de los escritores que hace alusión a  la seudo escritora Stephenie Meyer y su banal, estupido, pueril y cutre universo vampiril, jajajaja) quien solicita los servicios de Edgar para que rescate a su hermano (¡adivinaron!, Peter) del malvado vampiro X
  
Sin embargo el buen Edgar en un inicio se niega a ayudar a Gwen pues considera que el negocio de caza vampiros ya le ha quitado demasiado, empero como el respetable podrá inferir el gran Edgar Frog (con esa rasposa voz  que lo caracteriza desde que tenía 13 años, jajaja) termina por aceptar la chamba cuando la mujer le dice que el vampiro Alfa (Castang) planea poblar el mundo de chupa sangres a base de la repartición de la extraña droga que proporciona en sus conciertos (¡hay guey!), razón suficiente para que nuestro antihéroe desempolve su ya característica cinta roja y se la ponga en la frente, al tiempo que se arma de sus numerosos gadgets (cual James Bond, faltaba menos) para eliminar a los hijos de Drácula con la ayuda de Zoe (Casey Dolan) la mujer que vende en la tienda de comics y funge como una especie de sidekick y Lars (Stephen Van Niekerk) un fulano que tiene un reality donde pelea con bestias como osos y demás animales salvajes, motivo por el cual se cree muy chingon, amen que uno de los vampiros se lo despacha al instante, jajajaja. Claro el buen Edgar tendrá que entrenar un poco pues después de tantos años de inactividad se ha oxidado un poco, (jajaja).

Y a grandes rasgos esta es la trama que ofrece Los Muchachos Perdidos 3, peliculilla que destila ese  aroma de producción de serie b ochentena que no decepcionará a los fans de la original (insisto la segunda parte es un menjunje cinematográfico) pues esta retoma el espíritu desenfadado que caracterizaba a la cinta de Schumacher, incluso rescata a Jamison Newlander como el inseparable hermano Alan Frog (quien es ya mitad vampiro y mitad hombre por los acontecimientos que suceden al inicio del film) para insertarlo en la trama de manera bastante adecuada, por lo que su aparición  no se percibe forzada, y lo mejor es que hace que la trama se torne un poco más interesante.

Asi mismo podemos encontrar un diseño psicológico en los vampiros bastante creíble ya que las motivaciones de estos son bastante darwinianas (la supremacía y exterminio de la raza más fuerte a la más débil), por lo que ven a los humanos como simple comida al tiempo que aquí no encontraremos seudo filosofías existenciales, ni mucho menos vampiros sensibleros. Eso si, como en la mejor tradición las féminas vampiros utilizaran la seducción para cargarse a sus víctimas, motivo por el cual el sexo es utilizado como el arma perfecta para cumplir sus cometidos.

Por otra parte hay que decir que el ritmo del film es ágil y no se pierde en arcos argumentales torpes y sin sentido (su duración no excede la hora y media) por lo que la historia va al grano y punto, con todo y que el desenlace nos tiene deparada una vuelta de tuerca algo predecible pero se agradece el detalle. En el apartado visual el film cumple, pues se implementa una fotografía solvente que destila cierta atmósfera opresiva, la puesta en escena cuenta con escasos escenarios (la fabrica abandonada, la tienda de comics) pero son suficientes para que se desarrolle la trama, una banda sonora que esta compuesta por algunos tracks de algunas bandas de rock, unos fxs correctillos (las muertes de los vampiros no se perciben ridículas) y la dósis justa de gore.

Ahora bien las interpretaciones de los actores estan dentro de la media y no desentonan en nada en este universo contenido sobre vampiros (además de que se necesita cierto carisma por parte de estos para recitar tan jocosos y por momentos absurdos diálogos que dicta el guión, jajaja), pero sin embargo la mayor atracción de esta secuela sin lugar a dudas es volver a ver al buen Corey Feldman (ahora con 39 años de edad) interpretando al personaje que lo volviera un actor de culto (además de participar en filmes como Los Goonies, Los Gremlins o Viernes 13, el capitulo Final por supuesto) pues este rescata la desenfadada personalidad del buen Edgar Frog como el eterno luchador de los no muertos, esos seres que funcionan como parábolas culturales, sociales o incluso políticas (no es casualidad que el inicio del film muestre en su prólogo a un senador en la ciudad de Washington como chupasangre jajaja) de ahí que estos sean aun un referente hasta nuestros días, por tal motivo el film de Dario Piana cuenta con infinidad de bromas mal sanas y bastante incisivas sobre el culto a las figuras públicas y lo fétido que resulta la industria en Hollywood.

Asi que no lo piensen más y vean Los Muchachos Perdidos 3 film que se descubre como una honesta cinta de vampiros la cual lejos de lastrar la figura de esta enigmática figura, respeta la basa original descubriéndose como una entretenida serie b con aires de nostalgia que no defraudara a los fans más acérrimos y viejos seguidores de la saga como un servidor (jajaja), la cual incluso se toma el tiempo para mostrarnos  un pequeño y honesto homenaje al mal trecho Corey Haim.  Por cierto, el final infiere que tal vez los hermanos Frog podrían  enfrentarse  en un futuro a Hombres Lobo, solo el tiempo y el presupuesto lo dirá.


viernes, 10 de junio de 2011

DC UNIVERSE: SUPERMAN/BATMAN APOCALYPSE

TÍTULO ORIGINAL: Superman/Batman: Apocalypse
AÑO: 2010
DURACIÓN: 75 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Lauren Montgomery
GUIÓN: Tab Murphy (Cómic: Jeph Loeb, Michael Turner, Peter Steigerwald)
MÚSICA: Varios
FOTOGRAFÍA: Animation
REPARTO: Tim Daly, Andre Braugher, Kevin Conroy, Susan Eisenberg, Summer Glau.
PRODUCTORA: Warner Bros. Animation / DC Comics / Legendary Pictures
GÉNERO: Animación.




Después de disfrutar de sobremanera con All Star Superman (Liu, 2011) debo decir que el visionado de Superman/Batman: Apocalypse me pareció un tanto insípido e incluso hasta hueco, y no lo digo como reproche, sin embargo siento que el film que dirige Lauren Montgomery  le da un bajón bastante considerable a nivel artístico y narrativo a comparación de la primera parte que significo el Superman/Batman: Enemigos Públicos (Liu, 2010), la cual se percibía más contenida en su narración y planteaba un argumento bastante interesante  (Lex Luthor se convierte en presidente de los Estados Unidos y prohíbe la existencia de superhéroes por lo que Superman y Batman se vuelven renegados de las leyes del mandatario estadounidense).

Habiendo dicho esto comencemos, la cinta abre con un emocionante y prometedor prólogo que se desarrolla en la lúgubre Gotham City donde un extraño meteorito cae en las bahías de la ciudad provocando una especie de tsunami, instantes después el guardián de Gotham hace acto de presencia para investigar que ha pasado y ¡oh sorpresa! resulta que a la tierra ha llegado otro alienígena con los mismos poderes que Superman (voz de Tim Daly) pero al encontrarse confundido por hallarse en un medio que no es el suyo comienza a destrozar parte de la urbe, convirtiéndose en un peligro para los habitantes de la misma.

Por tal motivo Batman (voz de Kevin Conroy) trata de contener a la mujer para que no cause alguna muerte por accidente, sin embargo momentos después una mancha roja cruza el lugar y detiene a la amenaza, Superman ha hecho acto de presencia (se escucha una heróica banda sonora de fondo) para ayudar a su amigo encapuchado deteniendo a la amenaza, la cual resulta ser Kara (voz de Summer Glau) la prima lejana de Kal-El y al parecer la última sobreviviente del planeta Kriptón.

Es por esto que desde ese instante Superman decide ayudar a Kara para que se adapte a las nuevas costumbres terrestres y asi pueda adecuarse a su nuevo hogar (la secuencia donde vemos a Clark acompañando a comprar ropa a su prima es genial ya que goza de un humor bastante disfrutable), empero a Batman no le parece buena idea lo que intenta hacer Kal-El con Kara ya que siente que como no puede controlar sus poderes puede ser un peligro, es por esto que en un momento muy puntual de la trama aparece la Mujer Maravilla (voz de Susan Eisenberg) apoyando al murciélago para llevarse a Kara con las Amazonas  pues esta última tiene sospechas de que algo terrible esta por suceder. 

Y asi sucede, las sospechas de Diana no eran infundadas pues cuando esta, Superman y Batman se encuentran en Atena presencian como ante sus ojos se abre un portal interespacial para luego ser testigos de como un ejército de Doomsdays ingresan para acabar con el ejército de La Mujer Maravilla y los héroes sin motivo aparente (esta escena supondría ser un punto medular en la historia, pero tanto el diseño de los mounstruos como la secuencia esta montada con tal desgana que incluso presenciar al sequito de Doomsdays luchar en una batalla encarnizada contra Superman, Batman y la Mujer Maravilla se percibe aburrida, incluso las bestias no logran imponer, además de que dicho enfrentamiento no dura lo suficiente para causar en el espectador emoción alguna) empero esto devela a quien esta detrás de estos acontecimientos, y ese es ni más ni menos que el omnipresente Darkseid (voz de Andre Braugher), enemigo acérrimo del Hombre de Acero. Sin embargo todo esto ha sido una distracción ya que lo que realmente quiere Darkseid es hacerse de Kara para incorporarla a su ejercito y asi conquistar por fin a la tierra.

Como podrá darse cuenta el respetable, tal vez el planteamiento de la historia (o mi redacción) les parezca un tanto apresurada, pero asi se percibe el film de Montgomery, directora que tiene la dura tarea de constreñir en apenas una hora diez minutos una historia que necesitaba más tiempo para explorar las diversas aristas del conflicto (el rescate  de Kara por parte de Superman al corazón de Apocolips), asi como la exploración en las motivaciones del personaje de Kara (personaje en el cual gira la trama y quien después de transformará en Supergirl). Empero y supongo que este film sin lugar a dudas puede considerarse ir dirigido para los fans que hayan leído el comic pues como comento, el planteamiento de situaciones se percibe bastante apresurado con todo y que como un servidor seguidor de la novela gráfica, conocemos la mitología de dichos personajes.

Y es que el mayor problema a parte de lo apresurado del tratamiento del guión es sin lugar a dudas el poco solvente diseño en las batallas (al menos existen algunos toques de violencia en donde se percibe algo de sangre, como cuando las nievecitas se despachan a una guerrera), de hecho solo podría destacar ese final engañoso que nos brinda una excelente vuelta de tuerca que desemboca en el mejor enfrentamiento del film y este se da entre Superman, Darkseid y Kara, ya que este es emocionante, cuenta con el tiempo justo para desarrollarse y además tiene un cierre espectacular.

Por otra parte, también encontré agradable el diseño artístico de los personajes (aunque estos tengan una gran influencia oriental en comparación con el primer Superman/Batman) pues estos se presentan más estilizados y se asemejan más a su contraparte impresa (solo esos extraños ojos que le han dibujado a Superman me distraían un poco por que parecen pestañas postizas, jajajaja no es broma). Asi mismo se conservan los aspectos psicológicos del trío principal, por ejemplo Batman de nuevo es presentado como el héroe ambiguo que esta dispuesto a romper las reglas para salvar la misión, Superman conserva sus principios  y se mantiene como el líder moral, y la Mujer Maravilla es sin lugar a dudas la guerrera por excelencia que no duda en ponerse al tu por tu con el Hombre de Acero para defender sus posturas ideológicas.

Es por esto que reitero, el personaje más flojo es el de Supergirl pues sus conflictos existenciales sobre no encajar, percibirse diferente por sus capacidades físicas e incluso la negación de sus poderes se descubren mal trazados, es por esto que este Superman/Batman: Apocalypse me dejo algo insatisfecho, pues después de visionar cintas como JLA Crisis en Dos Mundos (2010) co dirigida por la propia Lauren Montgomery  o JLA La Nueva Frontera (Bullock, 2008) siento este proyecto bastante light y hasta apresurado, incluso aquel capitulo doble de la serie Animada de Superman (creada por Bruce Tim y Paul Dini en 1996) donde aparece Darkseid, transmitía más ominosidad, mala leche y pesimismo que este film, pues aspectos como las pérdidas, la mortalidad o la amistad se plasmaban en 60 minutos de manera bastante satisfactoria.

Asi que ¿qué más puedo decir sobre este irregular film? Pues que no defraudará a aquellos que quieran pasar una hora de distracción sin complejos existenciales (jajajaja), incluso para algún sector de fans del Hombre de Acero y el Murciélago será un producto pasable, pero para el que esto escribe (fan acérrimo de la dupla) este film es solo un ejercicio fallido que pudo ser una épica, sin embargo debo confesar que como completista de las cintas de animación de la DC este título no podía faltar en mi colección personal.

martes, 7 de junio de 2011

LA PANDILLA SALVAJE de Sam Peckinpah

TÍTULO ORIGINAL: The Wild Bunch
AÑO: 1969
DURACIÓN: 145 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Sam Peckinpah
GUIÓN: Walon Green & Sam Peckinpah
MÚSICA: Jerry Fielding
FOTOGRAFÍA: Lucien Ballard
REPARTO: William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Edmond O'Brien, Warren Oates, Jaime Sánchez, Ben Johnson, Emilio Fernández, Strother Martin, L.Q. Jones, Bo Hopkins, Alfonso Arau
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
GÉNERO: Western




De la extensa filmografía de Sam Peckinpah solo he visto cuatro cintas incluyendo esta, las otras son Perros de Paja de 1971, La Huida de 1972 y Pat Garret y Billy The Kid de 1973,  y debo decir que con esto puedo hacerme una idea de la visión tan particular que tenía el director sobre la condición humana, pues en sus relatos los personajes son hombres lacónicos, perdedores, incluso hasta amorales (seres humanos pues), tratando de sobrevivir a su  entorno, a ese medio adverso donde los happy ending no tienen cabida y la violencia cargada de lirismo reclama a gritos el verdadero significado de la vida.

Con La Pandilla Salvaje pasa lo mismo, ya que Peckinpah se centra en contarnos las andanzas de unos ladrones de bancos, ex convictos, tipos que podrían considerarse como la lacra de la sociedad que no dudarán en mancharse las manos de sangre con tal de obtener sus objetivos, empero, contrario a lo que se podría pensar, estos conservan dentro de su muy particular visión del mundo cierta ética que los aleja de ser animales (como en algún momento lo dijera el personaje que interpreta Ernest Borgnine) y esta es que no matarán a gente inocente por el puro gusto de hacerlo.

La cinta comienza con una excelente secuencia de créditos iniciales donde además de presentarnos a los protagonistas el respetable podrá descubrir imágenes de una poderosa belleza que además sirven como presagio a lo que veremos más adelante, por ejemplo cuando el grupo de forajidos ataviados con trajes del ejercito ingresa al pueblo, el cual es comandado por Pike (un estoico William Holden), podemos observar como en la entrada del lugar un montón de niños juegan torturando a dos alacranes que luchan por su vida cuando los ponen dentro de un hormiguero, por lo que es innevitable que el espectador asi como los hombres que van a caballo queden impactados ante tal postal pues los rostros de los infantes denotan cierta perversidad al tiempo que uno comprende que esta imagen  (acojonante de verdad)  refleja de manera fehaciente esa fascinación del hombre por la violencia.

Acto seguido el grupo de soldados llega a la calle principal del pueblo e ingresa al banco del mismo, es en ese momento cuando descubrimos que estos en verdad son unos ladrones que han planeado su último golpe pues se enteraron que en dicho lugar había una gran cantidad de dinero, lo que no sabe la banda de Pike (Holden) es que han caído en una emboscada que les ha preparado el dueño de la compañía de ferrocarriles al cual le han causado infinidad de problemas con sus constantes robos y es por esto que ha contratado a un grupo de caza recompensas para que acaben de una vez por todas con esos, sin embargo otra revelación será la que perturbará de sobremanera a Pike cuando descubra que Deke (Robert Ryan) un antiguo amigo lidera  a los hombres que tratan de eliminarlos. 

Lo que sigue después es presenciar una de las más acojonantes, emocionantes y  soberbiamente montadas secuencias de tiroteos que se hayan visto en la historia del cine (Michael Mann y John Woo son incuestionables deudores de Peckinpah ¡si señor!) cuando los hombres de Pike tratan de escapar de la trampa que les han tendido, es por esto que las muertes comienzan a sumarse  a ritmo de ralenti cuando los matones disparan a diestra y siniestra sin importar que la calle principal este llena de gente inocente, por lo que los cuerpos empiezan a caer y la pantalla se tiñe de ese rojo carmín que tanto gustaba al director norteamericano y que sirve indudablemente  para transmitir casi de forma poética la violencia mostrada en pantalla. Para el recuerdo quedan en mi mente los rostros desesperanzadores de una pareja de niños que con lágrimas en los ojos presencian la barbarie que se desarrolla entre sangre, tierra y olor a pólvora.

Empero Pike (Holden), Dutch (Ernest Borgnine), Lyle (Warren Oates), Ángel (Jaime Sánchez) y Tector (Ben Johnson) son los únicos que logran escapar de la masacre y huyen hacia México para evadir a los caza recompensas que comienzan su búsqueda. Ya en territorio mexicano la pandilla descubre que el robo y la matanza provocada (hubo algunas bajas en el equipo) no sirvió de nada pues los costales que lograron extraer del banco solo contenían argollas de metal que se pusieron en lugar de dinero, motivo por el cual se confirma que todo fue un plan para eliminar a la pandilla.

Por tal motivo los hombres se sienten derrotados y cansados por lo que deciden acompañar a Ángel a su pueblo para descansar y esconderse por un tiempo, ya en ese lugar la banda de Pike descubren el desolador panorama en el cual viven los habitantes de dicho sitio, momentos después un anciano le platica a Ángel que el culpable es el General Mapache (un genial Emilio Fernández), un dictador que gracias el apoyo del gobierno Santa Ana  saquea pueblos cometiendo infinidad de atropellos para reclutar gente para poder enfrentar a los hombres de Pancho Villa, incluso el anciano le comenta a Ángel que Teresa (la antigua mujer de este) se fue con el ejército del general.

Es por esto que Ángel quiere buscar a Mapache para matarlo (pues también es el asesino de su padre), pero Pike le dice que esta no es su lucha, que ellos no pueden hacer nada, sin embargo en determinado momento las circunstancias llevaran a estos hombres sin moral a trabajar para el dictador (cuando atraquen un tren lleno de armas) sin saber que esto solo desencadenará más muerte y a su vez la redención de estos cuando comprendan que aun siendo unos bandoleros pueden hacer lo correcto.

Con esta premisa Sam Peckinpah firma uno de sus mejores filmes, pues este western crepuscular además de ser una solvente cinta de género, es también una alegoría abstracta de la condición humana que roza incluso el lirismo puro a través de esas viñetas que muestran hombres ataviados con sombrero y pistolas. Por tal motivo la construcción de personajes es pieza neurálgica para que la historia funcione, por lo que no es casualidad que la cinta se encuentre despojada de “héroes manidos” y solo se encontremos seres humanos llenos de conflictos emocionales, morales o éticos.

Inclusive el discurso sobre la marginación social o la intolerancia (las cuales generan violencia a varios niveles) esta presente de manera bastante incisiva, solo basta con observar al grupo de caza recompensas que encabeza un rendido Deke (Robert Ryan), pues estos sujetos son peores que los hombres a los que quieren eliminar, no tienen ética ni principios y solo actúan por ambición económica. Lo mismo pasa con el personaje del General Mapache que interpreta correctamente “El Indio” Fernández pues este al igual que los bandoleros se convierte en un símbolo que refleja los peores aspectos de los excesos humanos.

Es por esto que a Peckinpah no  le tiembla la mano al mostrar un panorama tan desolador en donde incluso  la figura inmaculada que deberían representar los niños (que aparecen a lo largo de la historia) queda manchada de perversión con el objeto de representar esa corrupción casi inherente con la que cuenta el hombre por naturaleza, basta con ver al crío que pertenece al ejército del General Mapache para constatar esto, el cual en un momento bastante puntual del excelente clímax final mata a uno de los hombres de Pike.

Por otra parte no cabe duda que otro de los aspectos más notables en el film son la puesta en escena y el montaje tanto como la planificación de las secuencias de acción (el tiroteo en el puente es emocionante y el último enfrentamiento entre las pandilla contra los hombres de Mapache no tiene desperdicio). Cuanta  razón tenía mi amigo Juan Pablo cuando me comentaba que hasta Quentin Tarantino es heredero del buen Sam, pues cuando uno vislumbra sobre todo La Pandilla Salvaje puede constatar que el diseño de personajes, la manera de abordar ciertas elipsis de la historia (los flashbacks nos van contando la relación entre Pike y Deke) e incluso el tono de la misma se asemejan mucho a los trabajos del director de Pulp Fiction.

Asi mismo hay que decir que la elección del reparto es genial pues tanto William Holden como Ernest Borgnine se comen la pantalla con sus crepusculares actuaciones, además de que destilan una enorme química entre ellos, empero el personaje más atrayente quiza para un servidor sea el que compone Robert Ryan como  Deke, pues este representa de algún modo al espectador que se ve obligado a seguir la historia sin poder hacer nada más que ser testigo de los hechos. Y de Emilio Fernández debo decir que compone un villano a la altura de las circunstancias que además hace que el espectador lo odie por ser tan miserable.

Finalmente solo puedo recomendar que no dejen de ver La Pandilla Salvaje, pues esta cinta cuenta con infinidad de aspectos tanto plásticos como discursivos que la vuelven una obra indispensable en la cinematografía universal, además de que ponen de manifiesto la destreza del maestro Peckinpah para plasmar relatos meramente humanos aunque no sea Bergman ni  Woody Allen.