martes, 18 de diciembre de 2012

TED de Seth McFarlene

TÍTULO ORIGINAL: Ted
AÑO: 2012
DURACIÓN: 106 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Seth McFarlene
GUIÓN: Seth McFarlene, Alec Sulkin, Wellesley Wild
MUSICA: Walter Murphy
FOTOGRAFÍA: Michael Barret
REPARTO: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Giovanni Ribisi, Laura Vandervoort, Joel McHale, Patrick Warburton, Jessica Stroup, Sam J. Jones, Norah Jones
PRODUCTORA: Universal Pictures / Media Rights Capital
GÉNERO: Drama. Comedia.

Tal vez haya sido que mi afición y cariño por Los Simpson (1989) nunca me permitiera ver plenamente las virtudes discursivas de la serie Family Guy (1999) por lo cual su servidor nunca pasó de vislumbrar más que la primera temporada, más sin embargo esto no impidió que los pocos o muchos (no lo sé) capítulos que su servilleta vio le posibilitaran en encontrar un interesante ejercicio que analizaba de manera procaz e inteligente como una sociedad de clase media norteamericana en plena decadencia cultural resultaba ser un sano divertimento para el espectador perspicaz que es capaz de ver más allá de simples dibujos animados (aspectos que la serie de Matt Groening ya había  tocado tiempo antes hasta que esta se convirtiese en un verdadero disparate narrativo después de quince temporadas). El hecho es que el artífice detrás de la mencionada Family Guy, Seth McFarlene hace su arribo a la pantalla grande con esta su ópera prima llamada Ted, en donde el autor traslada de manera eficaz y por momentos por qué no decirlo, algo contenido; aquellos semblantes que caracterizaban a su creación televisiva dando como resultado una interesante comedia.

La cinta comienza contándonos la historia del pequeño John (Brett Manley) un chico al cual excluyen los niños de su edad (ocho años aproximadamente) por considerarlo demasiado “ñoño” motivo por el cual este vive algo solitario. Sin embargo cierto día de navidad de aquel lejano año de 1985 algo extraordinario sucede cuando John recibe de regalo navideño un peculiar oso de felpa al cual adopta como su único amigo, por lo cual esa noche cuando el niño se prepara para dormir pide como deseo que su osito se convierta en un ser viviente y le promete al afelpado ente que serán amigos para siempre, y como es de esperar; John sin darse cuenta dota de vida a su peluche cuando una estrella fugaz cruza el horizonte aquella gélida noche. Lo que sigue después y para sorpresa de John (y de sus padres) es descubrir que el pequeño Ted ha tomado vida propia, por lo cual en un inicio los progenitores del chico casi mueren de un susto pero después toman este aspecto como normal.

Y es así como vamos presenciando el crecimiento de John (Mark Wahlberg) y Ted (voz de Seth McFarlene)  hasta que el primero se convierte en un sujeto entrado en treinta y tantos años, con un empleo que no lo satisface, enfrascado en una relación sentimental que parece ir a ninguna parte y lo peor, con una apatía  para afrontar riesgos nuevos, claro todo esto en compañía de Ted (McFarlene) quien después de haber disfrutado de cierta fama como fugaz celebridad nacional se ha convertido en un irresponsable y adicto fumador de yerba que vive en el mismo departamento que John (Wahlberg) lo que inevitablemente comienza a causarle problemas a este  con su novia Lori  (sobre todo si llevas prostitutas a la casa de la novia de tu mejor amigo y alguna de ellas defeca en el piso de la sala, jajajaja), quien comienza a exigirle que cambie su relación con su afelpado amigo si es que quiere madurar y por supuesto si quiere seguir manteniendo la relación con ella.

Es gracias a estos acontecimientos que John le promete a Lori (Mila Kunis) que le pedirá a Ted (McFarlene) que se mude para por fin acomodar sus vidas, pero como el respetable podrá suponer las cosas no saldrán realmente como las había planeado nuestro protagonista por lo que este se meterá en graves líos junto a su compañero de parrandas con el cual  tocará fondo, motivo por lo que  este  revalorizará sus prioridades y por qué no,  con un poco de suerte hasta podría conocer al propio Flash Gordon (Sam J. Jones) en alguna juerga, jajaja. De entrada el primer aspecto narrativo que resalta en esta delirante historia es la de descubrir el enfoque que McFarlene y los guionistas Alec Sulkin y Wellesley Wild le han querido dar a esta comedia, la  cual se apoya en una infinidad de bromas de mal gusto (casi todas escatológicas y con bastante carga sexual), las cuales por cierto jamás se perciben gratuitas o sobradas, así mismo la implementación de múltiples referencias pop a la cultura de los años ochenta sirven para dotar de la suficiente carga emocional y psicológica al personaje que interpreta Mark Wahlberg, al tiempo que el realizador logra mantener la escencia filosófica de su serie televisiva.

De ahí que cuando conocemos al John adulto y su disfuncional relación amistosa con Ted, el respetable (de género masculino por supuesto) casi en automático sentirá esa empatía que destila el mismo gracias a sus rasgos psicológicos (supongo que como su un servidor algún otro espectador de mediana edad se identificará con alguno de los aspectos que caracterizan al personaje de Wahlberg). Por supuesto el personaje de Ted se vuelve una extensión de la propia personalidad de John (Wahlberg) pues este funciona como esa parábola a todos esos aspectos intrínsecos que no le permiten a John  crecer como individuo, e incluso también se descubre como aquella válvula de escape que el sujeto necesita experimentar para sentirse vivo; para ejemplo encontramos aquel jocoso y desternillante pasaje donde Ted y John se ponen ebrios hasta morir en una fiesta que organiza el afelpado amigo en su departamento en compañía del héroe de su infancia Sam J. Jones, fragmento que por cierto es el punto álgido de la trama y en el cual comienzan a salir a relucir todas las consecuencias de los actos del protagonista.

Si no basta con escuchar el diálogo que Ted le dice a John cuando el segundo quiere culparlo por lo mal que le ha ido últimamente (y el cual por cierto resume la tesis del film) “tú eres el único responsable de tus actos, yo solo soy un oso de peluche”. Por supuesto el personaje de Mila Kunis juega el rol de contrapunto como la parte moral y razonable en la vida de John (Wahlberg) por lo cual esta se nos presenta como el conflicto que debe afrontar nuestro protagonista. Ahora bien esto nos lleva al apartado interpretativo en donde todos los involucrados hacen un trabajo más que correcto, por una parte Mark Wahlberg logra el tono perfecto como un sujeto sin aspiraciones gracias a su anódica actuación con todo y con el paso del tiempo el intérprete de Los Infiltrados (Scorsese, 2006) ha mejorado sustancialmente en sus performances; motivo por lo cual no tiene mayor problema en sostener todo el peso de la cinta.

Por supuesto Seth McFarlene dota de personalidad a Ted gracias a su gran trabajo de voz, los diálogos socarrones y por supuesto al gran trabajo de efectos especiales que realizó el equipo de postproducción y diseño de arte, y es que la sensación de que el personaje de Ted es real y la interacción con sus entornos se percibe bastante natural durante todo el metraje. Incluso los personajes secundarios como los que interpretan Giovanni Ribisi (el cual se descubre como la versión oscura en lo que se pudo convertir John), Joel McHale (el insoportable jefe de Lori que representa la basura blanca norteamericana), e incluso la aparición de Sam J. Jones en plan meta, vienen a enriquecer la trama y el universo planteado por McFarlene, por tal motivo es de  agradecer que este nos entregue una comedia que si bien en fondo refleja muchas similitudes con el promedio de las cintas de este género (la importancia de la amistad, la superación personal, etc.), también es importante apuntar que lo que termina por validar el primer ejercicio cinematográfico del creador de Family Guy es la dosis de humor irreverente y casi hasta ofensivo que aplica su autor (ver fornicar a un oso de peluche con una cajera de supermercado es casi hasta surrealista) así como su incorrección política y un barniz de postmodernismo en su referencias culturales, lo que permite que el filme no se quede en una mera comedia con moraleja incluida.

Así que si usted respetable lector quiere pasar un buen rato visionando una buena comedia con las dosis justas de mala leche, la cuota perfecta de bromance, diálogos sagaces, viejas glorias del cine de aventuras, y por su puesto un discurso sardónico sobre la importancia del crecimiento personal con un protagonista de felpa, entonces no debe perderse Ted, pues esta es su película. Claro que si usted es como cierta dama que conozco a la cual le ha puesto de mal humor  y casi hasta le ha causado vómito visionar dicha cinta, mejor abstengace.

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martes, 4 de diciembre de 2012

007: AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD de Peter Hunt

TÍTULO ORIGINAL: On Her Majesty’s Secret Service
AÑO: 1969
DURACIÓN: 140 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Peter Hunt
GUIÓN: Richard Maibaum (Personaje: Ian Femming)
FOTOGRAFÍA: Michael Reed
MUSICA: John Barry
REPARTO: George Lazenby, Diana Rigg, Telly Savalas, Ilse Steppat, Gabriele Ferzetti, Yuri Borienko, Bernard Horsfall, George Baker, Lois Maxwell, Desmond Llewelyn, Julie Ege, Joanna Lumley, Bessie Love, Virginia North
PRODUCTORA: MGM / UA
GÉNERO: Acción.



Después de  visionar la maciza Operación Skyfall (Sam Mendes, 2012) y haber quedado con un muy grato sabor de boca a su servidor le entro la nostalgia por volver a revisar algún otro título de antaño del agente con licencia para matar donde se explorara más a nivel psicológico la naturaleza del personaje, por lo cual y escombrando de entre la filmografía del mismo (la cual por cierto tengo completa en formato dvd sin afán de presunción claro) recordé que la cinta protagonizada por George Lazenby era la cinta perfecta para encontrar dichas características, puesto que el guión que plantea Richard Maibaum logra despojar de varias peculiaridades arquetípicas al personaje que interpretara hasta ese momento Sean Connery, motivo por lo cual en esta  encarnación se dota de tridimensionalidad al agente británico. Sin embargo con todo y que la cinta está bien dirigida fue la presencia del estoico actor australiano lo que llevo al fracaso comercial a esta nueva aventura del 007, ya que el público de aquella época consideraba que la sombra de Sean Connery era demasiado grande para que un desconocido como Lazenby llenara el lugar que había dejado el carismático actor irlandés.

Como quiera que sea si uno como espectador vuelve a revisar Al Servicio Secreto de su Majestad (o la visiona por primera vez) encontrará un film bastante redondo en donde desde un inicio uno entiende la intención de su director y guionistas por alejar por completo a este título de las cintas protagonizadas por Connery, si no basta con escuchar el primer dialogo que menciona Lazenby como el nuevo James Bond cuando sostiene su primera lucha contra dos sujetos que quieren eliminarlo y exclama textualmente  “esto nunca le pasó al otro tipo” haciendo clara referencia al cambio de protagonista. Pero dejando de lado esta anécdota el respetable se preguntara  ¿de qué va Al Servicio Secreto de su Majestad? Pues en esta entrega  descubrimos a James Bond (Lazenby) quien se encuentra de vacaciones conduciendo su vehículo, cuando de repente descubre que una hermosa mujer llamada Tracy (Diana Rigg) intenta suicidarse adentrándose mar a dentro por lo cual decide rescatarla.

Lo que sigue después es presenciar como la damisela al ver frustrados sus planes de inmolarse huye del lugar (más sin embargo Bond ha quedado fascinado con la poderosa personalidad de la mujer), tiempo después nuestro protagonista al llegar al hotel donde se ha de hospedar vuelve a encontrarse con Tracy, con la cual después de pasar la noche descubre que es la hija de un prominente empresario llamado Draco (Gabriele Ferzetti), el cual tiene poderosos nexos con Blofeld (Telly Savalas), motivo por lo cual el 007 decide regresar a Londres a pedir autorización a M (Bernard Lee) para emprender de nueva cuenta la investigación que lo llevara a tratar de atrapar al jefe de Spectra (Ejecutivo Especial para Contraespionaje, Terrorismo, Vengaza y Extorsión), empero  su superior declina la petición de Bond ya que este lleva meses en la investigación sin obtener resultados palpables, motivo por el cual el agente con licencia para matar es suspendido y decide llevar la investigación de forma personal.


Total que Bond llega a un acuerdo con Draco quien insiste en que el espía inglés enamore a su hija para que esta por fin sea desposada, sin embargo James en primera instancia no acepta ya que cree antiético dicho acuerdo, empero su deseo por atrapar a Blofeld es más grande y se embarca en dicha misión sin saber que al final quedará enamorado de Tracy aun y cuando las consecuencias sean fatales. De entrada su servidor cree que esta cinta contiene varios aspectos realmente notables que la convierten en una de las mejores de la saga, por supuesto la incursión de Lazenby como Bond es bastante buena y al menos su servilleta se quedó con ganas de volver a verlo en la siguiente cinta Diamonds Are Forever de 1971  (espero las mentadas de madre de los más puristas), pues su estoicismo, su seca interpretación (con las dosis perfectas de socarronería) y su conflexion física nos presenta a un Bond más cercano a la concepción que imaginaba Flemming, incluso si lo analizamos ahora cuatro décadas después encontraremos un Bond más cercano al que ahora interpreta Daniel Craig. 

Por supuesto conforme avanza la trama vamos descubriendo aspectos que humanizan al personaje de Bond, y lo mejor de todo es que estos se van desvelando de manera bastante coherente por lo cual la relación entre el 007 y Tracy se percibe natural; incluso el que esto escribe se atreve a asegurar que dicho mcguffin es el verdadero motor de la trama pues aunque la historia nos lleva por otros caminos como  son las motivaciones de Blofeld para extorsionar a la ONU con el objetivo de cobrar una inmensa cantidad de dinero si no quieren que SPECTRA libere un virus a nivel global (una motivación por cierto bastante pueril), lo notable realmente es descubrir que Al Servicio Secreto de Su Majestad es la primera cinta del agente británico (espero no equivocarme) que se centra en los pathos de este y nos muestra un panorama más amplio del mismo, por lo cual la cinta ya no solo trata de la lucha entre el bien y el mal, si no del individuo de carne y hueso que enfrenta dicha batalla. No es casualidad que esta cinta aborde de manera bastante madura y por qué no decirlo, suficientemente trágica la primera relación sentimental del espía con licencia para matar (para los que no la han visto solo diré que le final de la cinta es uno de los más lúgubres de la saga y por supuesto define de muchas maneras el  porqué de la personalidad de Bond para futuras entregas, sobre todo en la era Dalton y Craig).

Por otra parte también debo acotar que aunque el personaje de Blofeld es bastante arquetípico y sigue la línea de Donald Pleasence, es la presencia de Telly Savalas lo que dota de ese aire de maldad y megalomanía que el personaje necesitaba, por lo cual en el riguroso enfrentamiento donde este descubre las exaltaciones de  Bond por detenerlo (y por supuesto le explica su maquiavélico plan antes de mandarlo matar), este pasaje se descubre con la suficiente garra narrativa que en ocasiones el respetable llega a tener la sensación de que el agente británico podría no librar con vida su misión. Ahora bien “la chica Bond” de esta entrega rompe los paradigmas que hasta ese momento se habían presentado en las anteriores entregas, pues el personaje que interpreta Diana Rigg juega un papel bastante importante en la trama y no se limita solo a ser la “típica” damisela en peligro, incluso su recia personalidad funciona como un exquisito contra punto que confronta a varios niveles la concepción ideológica del propio James Bond.

Obviamente las secuencias de acción no pueden faltar en este título por lo cual se agradece la manera en que Peter Hunt resuelve a nivel visual el film con la implementación de cortes rápidos, dolly in vertiginosos y encuadres bastante cerrados lo que indudablemente dotan de una narrativa bastante fluida a la historia; si no basta con presenciar aquel tercer acto que se desarrolla en los Alpes Suizos donde Bond y Tracy esquían tratando de huir de Blofeld y sus secuaces. Igualmente las coreografías donde Lazenby pelea cuerpo a cuerpo contra sus enemigos se perciben ágiles y bien resueltas, al tiempo que se nos muestra a un George Lazenby suficientemente capaz para encarar dichas proezas físicas. Claro que todo esto no funcionaría tan bien si no fuera por él cuidado guión que Richard Maibaum se encarga de escribir, y por su puesto a la capacidad de Hunt por descifrar el mismo.

En definitiva, Al Servicio Secreto de su Majestad es una de las cintas de Bond mejor logradas de toda la filmografía pues esta contiene las dosis perfectas de suspense, acción, romance y por supuesto un espíritu en demasía oscuro, al tiempo que cuenta con una acojonante banda sonora a cargo de John Barry, sin embargo el mayor mérito de la misma es que el argumento que se nos presenta se preocupa por ahondar en la humanidad del agente británico y lo desnuda como nunca se había hecho hasta ese momento. Desgraciadamente aunque el filme obtuvo buenas ganancias (más de 87 millones de dólares) Lazenby no repetiría en el rol del 007, no solo por la antipatía del público como muchos piensan, si no por que el propio actor australiano creía que con la llegada de los años setentas el personaje creado por Ian Flemming resultaría bastante arcaico a nuevos tiempos por lo cual desistiría en volver a encarnarlo (aun y cuando el propio Lazanby había firmado para protagonizar siete cintas más).

Como sea, tanto Lazenby como Peter Hunt y todo el equipo creativo que se involucró en este proyecto se han ganado por méritos propios un lugar muy especial en la historia del cine al haber participado en la creación de tan notable cinta, la cual dicho sea de paso ha resistido bastante bien el paso del tiempo y ha sido revalorizada.

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sábado, 10 de noviembre de 2012

007: OPERACIÓN SKYFALL de Sam Mendes

TÍTULO ORIGINAL: Skyfall
AÑO: 2012
DURACIÓN: 143 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Sam Mendes
GUIÓN: Neal Purvis, Robert Wade, John Logan
FOTOGRAFÍA: Roger Deakins
MUSICA: Thomas Newman
REPARTO: Daniel Craig, Judi Dench, Javier Bardem, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Bérénice Marlohe, Albert Finney, Ben Whishaw, Rory Kinnear, Ola Rapace, Helen McCrory, Nicholas Woodeson, Elize du Toit, Ben Loyd-Holmes, Tonia Sotiropoulou, Orion Lee
PRODUCTORA: MGM / Columbia Pictures / Albert R. Broccoli / Eon Productions / B23
GÉNERO: Acción.
 


Tal vez haya sido culpa de mi padre y si es así se lo agradezco infinitamente (es y sigue siendo un tipo increíble con el cual siempre he contado en las buenas y en las malas), pero fue por este señor que su servidor le encontró el gusto al cine y por supuesto a los filmes de James Bond (para el James Bond contra Goldfinger es la mejor cinta del agente británico), claro a su servilleta le tocó vislumbrar las aventuras del cínico Roger Moore; incluso recuerdo que cuando era un chaval una de mis cintas favoritas era el 007 En la Mira de los Asesinos (John Glen, 1985) sin saber que esta junto con Moonraker (Lewis Gilbert, 1979) eran de lo peorcito de la filmografía del agente inglés (que iluso jajaja). Claro que con el paso del tiempo y muchos años cumplidos el que esto escribe revisó la longeva y obvia dispareja saga del 007 encontrando en títulos como Desde Rusia con Amor (Terence Young, 1963), Al Servicio de su Majestad (Peter Hunt, 1969), El Hombre de la Pistola de Oro (Guy Hamilton, 1974), Golden Eye (Martin Campbell, 1995) e incluso las dos encarnaciones de Timothy Dalton lograban poner en un plano más interesante al personaje creado por Ian Flemming.

Por supuesto su servidor se declara fan del agente con licencia para matar y ve en la encarnación de Daniel Craig uno de los puntos más álgidos en esta nueva etapa en este icónico personaje, motivo por lo cual fue de verdad una grata sorpresa descubrir la última entrega del 007 pues aunque la flojita Quantum of Solace (Marc Foster, 2008) servía como un pasable entretenimiento, de nuevo se descuidaban aspectos como un guión solvente por lo cual se perdía un poco la brújula en cuanto a dotar de una historia de verdadero espionaje al mismo (recordemos que Bond en esta entrega actúa por venganza), motivo por lo cual el filme de Sam Mendes regresa a los orígenes del personaje y compone junto a los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan (los dos primeros asiduos escritores de las cintas de Bond) una de las mejores cintas de la franquicia, todo gracias a una exploración de personajes bastante rica en cuanto a motivaciones y una puesta en escena que dotan de sofisticación a este Bond 23.

La historia comienza mostrándonos a James Bond (Daniel Craig) en plena persecución en una peligrosa misión junto a su nueva compañera la agente Eve (Naomie Harris) en la cual estos persiguen a un sujeto que tiene en su poder un disco duro que fue robado al MI6 y el cual contiene los nombres de todos los agentes encubiertos al rededor del mundo en varias misiones secretas por lo cual es de vital importancia que el 007 obtenga dicha información antes de que esta sea mal usada, sin embargo la misión sale mal y Bond es dado por muerto cuando cae en plena acción. Lo que sigue después es constatar como las oficinas centrales del MI6 son atacadas por un misterioso enemigo que sabe todos los puntos débiles de la agencia, al tiempo que los espías de la lista comienzan a caer como moscas cuando se revelan las identidades de estos, motivo por lo cual altos funcionarios del gobierno británico como el director Gareth Mallory (Ralph Fiennes), comienzan a cuestionarse la permanencia de M (Judi Dench) frente a la dependencia que supone salvaguarda la seguridad de Inglaterra. 

Es por eso que Bond después de varios meses inmerso en el alcohol, algo de sexo y lleno de resentimiento al ser abandonado por la agencia, decide regresar de su retiro para ayudar a M (Dench) a descubrir quien se encuentra detrás de los ataques; empero la tarea no será nada fácil cuando el propio James se dé cuenta que no se encuentra en el mejor momento anímico y físico de su carrera, al tiempo que descubre que tal vez enfrenta a uno de los enemigos más peligrosos con los que se haya visto  cara a cara, un  agente renegado conocido simplemente como Silva (Javier Bardem) el cual tiempo atrás también servía a su majestad y  ahora trabaja por su cuenta al mejor postor, el cual más sin embargo también guarda un oscuro secreto que tiene que ver directamente con el pasado de M, por lo cual este se descubre como la verdadera antítesis del 007.

Para cualquier seguidor de la saga tal vez esta Operación Skyfall de Sam Mendes parezca una cinta algo atípica, pues lo primero que el espectador descubrirá al visionar esta es que el realizador de Belleza Americana (1999) ha optado por desarrollar un film donde la exploración psicológica de los personajes sean el motor de la historia lo que indudablemente eleva a otros niveles a la misma, pues sin exacerbar demasiado en los pathos de los mismos se logra un retrato bastante creíble de los personajes, de ahí que el mcguffin inicial que suponen los ataques terroristas al MI6 se vayan transformando gradualmente en la vendetta personal de Silva (Bardem). Sin embargo la grandeza de este argumento radica en la forma en que tanto Mendes como los escritores van desmenuzando a través de varios pasajes el verdadero leifmotiv del villano, quien por cierto y a partir de su aparición casi a media cinta se vuelve el protagónico indudable de la misma relegando por momentos al personaje de Bond.

Y es que el personaje de Silva (que por cierto Javier Bardem se encarga de bordear  al brindarnos cátedra de actuación al interpretar tan deliciosamente y a la vez tan bizarramente a uno de los mejores villanos de la saga, demuestra de nueva cuenta que los personajes con ambigüedad moral y complejos rasgos psicóticos son todo un reto para el histrión español como sucediera con su Anton Chigurh de No Country for Old Men de los hermanos Cohen) se vuelve pieza fundamental para que descubramos las propias limitaciones del 007 a nivel ideológico, pues aquí como en ningún otro título que su servidor recuerde se hallan más patentes las dudas de Bond (Craig) sobre la validez y eficacia de que el servicio secreto siga existiendo para afrontar las amenazas de un mundo globalizado, en donde la línea que separa a los buenos de los malos es muy difusa, inclusive no es casualidad que aquí se nos presente a un James Bond en plena decadencia tanto física como psicológica, pues de esta forma éste actúa como esa alegoría que nos muestra las bondades y vicios del sistema judicial, descubriéndose no como un héroe idealizado ni maniqueo, si no como un eslabón que actúa para que la impartición de “justicia” sea funcional, con todo y que el propio Bond utiliza métodos similares a los de Silva para lograr esta, solo que la diferencia radica en que el espía con licencia para matar trabaja para “los buenos”.

Así mismo otra de las gratas sorpresas que depara el planteamiento argumental es descubrir que el personaje de M (como siempre interpretado con sobrio refinamiento por la gran Judi Dench) cobra relevancia y se convierte en el principal propulsor de la historia, al tiempo que a través de esta se desarrolla una historia de espías bastante solvente al estilo de El Topo de Tomas Alfredson (2011), aunque menos densa y lúgubre en su planteamiento, pero igual de cerebral. Por su puesto esto no quiere decir que la cinta no contenga las obligadas escenas de acción que tanto caracterizan a la franquicia (la secuencia de la pelea nocturna que se desarrolla en lo alto de un edificio en Singapur mientras asesinan a un sujeto que mira un Modigliani,  es toda una muestra de maestría en lo referente a la puesta en escena por su calidad plástica) más sin embargo el suspense que mantiene Mendes durante todo el metraje se percibe  endemoniadamente entretenido y no da tregua para que el espectador se distraiga entre las pesquisas que realiza Bond a través de varios países para atrapar a Silva.

Y esto nos lleva a otro aspecto notable de Skyfall, su cuidada puesta en escena y la sofisticada fotografía que se encarga de desarrollar Roger Deakins (Solo Un Sueño, Jarhead) quien a través de esta hace que el filme se perciba exquisito  y se aleje del estilo cutre  de algunos filmes de la era de Moore o Dalton; y por supuesto la banda sonora de Thomas Newman refresca la franquicia sin despojarla de su identidad. Ahora bien en el apartado interpretativo hay que decir que Daniel Craig reafirma su condición como el Bond definitivo (claro después de Connery) y en esta entrega sigue destilando su condición de macho alfa, más sin embargo también ciertos pasajes del guión hacen que Craig explore y desarrolle otros aspectos sobre el pasado de Bond que lo humanizan. Así mismo la reaparición de viejos personajes (ahora actualizados) como Q (Ben Whishaw), Eve (Money Penny) y M (Ralph Fiennes) suponen un renacimiento de la franquicia para futuras entregas, por lo cual los guiños que son insertados en algunos fragmentos como la aparición del Aston Martin DB5 o la rigurosa escena del casino con el Martini agitado más no revuelto se perciben honestos y recuerdan a la era Connery.

Así que en definitiva, Operación Skyfall es uno de los mejores títulos de la longeva saga del agente británico, la cual estimado lector no debe perderse por ningún motivo pues gracias a sus valores artísticos como un reparto solvente, una puesta en escena portentosa, un cuidado guión y la mano de un realizador con visión traen de vuelta a uno de los personajes más emblemáticos del cine. Por supuesto que después de esta entrega Sam Mendes ha dejado e listón muy alto para futuras cintas, ojalá se anime a realizar la siguiente y si no es así ya constataremos en unos dos años si son verdad los rumores de que la familia Broccoli quiere convencer a Christopher Nolan para dirigir el veinticuatroavo film del agente británico, ya veremos.

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domingo, 4 de noviembre de 2012

FRANKENWEENIE de Tim Burton

TÍTULO ORIGINAL: Frankenweenie
AÑO: 2012
DURACIÓN: 87 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Tim Burton
GUIÓN: John August (Historia de Tim Burton & Leonard Ripps)
FOTOGRAFÍA: Peter Sorg (B&N)
MUSICA: Danny Elfman
REPARTO: Catherine O´Hara, Martin Short, Martin Landau, Winona Ryder, Robert Capron, Conchata Ferrell, Tom Kenny.
PRODUCTORA: Walt Disney Pictures / Tim Burton Animation Co. / Tim Burton Productions
GÉNERO: Animación.
 



¿Qué es la muerte? su servidor contestaría tajantemente que es la ausencia de vida o el final de un ciclo, sin embargo tal proceso biológico ha servido para que algunos filósofos como Nietzsche (uno de mis favoritos por cierto) creara varios razonamientos críticos sobre el hombre y su condición para afrontar este fenómeno, el cual claramente tiene un nexo directo con la existencia de ese supuesto “Dios” que el sujeto ha decidido crear para sustentar y dar sentido a sus vidas para después obtener cierta tranquilidad cuando afronte la misma. Incluso artistas plásticos como el grandioso José Guadalupe Posada quien ahora es recordado por haber creado la insuperable obra de grabados en la última etapa de su vida como fueron “las calaveras”, refleja en esta esa ironía, ese horror e incluso ese amor necrofílico por esta condición recordándonos que no importa status económico, social, intelectual y un gran etc. pues al final del camino todos somos seres perecederos, todos somos calaveras pues.

Como sea, lo cierto es que la muerte es un estado que fascina al propio hombre por lo paradójico de su naturaleza pues cuando el respetable piensa en esta, automáticamente un sentimiento de vida recorre la existencia del mismo, lo cual nos lleva a analizar otro aspecto, la diferencia entre existir y vivir, disertaciones que han sido exploradas en la magistral obra zombie del maestro George A. Romero (pues respirar, caminar y realizar demás actividades motoras no significa que el sujeto tenga conciencia de su ser); sin embargo una de las primeras obras cinematográficas que explorara el fenómeno de la tanatología fue aquella cinta llamada Frankenstein del legendario realizador James Whale alla por el  año de 1931, en donde a base de una soberbia puesta en escena y una narración que en su superficie denotaba ser una cinta de horror, la cinta se descubría como una declaración de intenciones bastante solvente sobre la verdadera monstruosidad del ser humano cuando afloran en este aspectos como la discriminación y odio a lo que se considera como “diferente”, y por supuesto se exponian de igual manera  las consecuencias de ir en contra de la propia naturaleza.

El hecho es que este nuevo film de Tim Burton retoma la premisa de la cinta de Whale pero la adapta para que las audiencias infantiles (y algunos adultos despistados) se acerquen a ese cine de horror clásico como el que se hacía en la década de los años treinta por la Hammer o la Universal Studios, el cual dicho sea de paso fascinaba a las audiencias por su imaginería tanto narrativa como visual. La historia es la siguiente, Victor Frankenstein (voz de Charlie Tahan) es un niño bastante inteligente que se dedica a desarrollar las dos pasiones que tanto ama como son el cine y la ciencia, motivo por lo cual es un sujeto bastante aislado que no cuenta con amigos a excepción de su fiel perro Sparky; es por esto que su padre (voz de Martin Short) comienza a preocuparse pues le parece hasta cierto punto anormal que Víctor no se desenvuelva en relaciones interpersonales. De ahí que cierto día cuando el joven Víctor llega a su casa para contarles a sus padres que habrá un concurso de ciencia en el colegio auspiciado por su nuevo maestro el señor Rzykruski (voz de Martin Landau) y decide competir, su padre condiciona su apoyo en dicho certamen a cambio de que su vástago se inscriba el equipo de beisbol local para que practique otras actividades.

Y así ocurre Víctor decide complacer a su padre para poder seguir con su proyecto, sin embargo el día que se encuentra practicando dicho deporte sucede una desgracia, pues Sparky su fiel amigo es atropellado cuando su dueño conecta un home run y este corre por la pelota. Como el respetable podrá inferir el joven Víctor queda destrozado emocionalmente al no saber cómo enfrentar la pérdida de su mascota, empero cuando el maestro de ciencia el señor Rzykruski le muestra en clase como la energía puede manipular el sistema nervioso de los cuerpos inertes, el chico decide exhumar el cuerpo de Sparky para volverlo a la vida logrando lo que parecía lo imposible; desgraciadamente la nueva condición del can le causará algunos problemas a su dueño cuando sus compañeros de escuela descubran su secreto y quieran replicarlo para ganar el ansiado concurso de ciencia. 

Creo que uno de los aspectos más notables de este filme que trae de vuelta al mejor Burton, es la sencillez así como la honestidad de su discurso, pues este aborda de manera bastante madura, inteligente y despojada de maniqueísmos emocionales un tema tan escabroso para la mayoría de las personas como es la muerte (el que esto escribe opina que si el final hubiese sido más arriesgado la cinta sería perfecta), de ahí que el personaje de Sparky funcione netamente como un símbolo, como esa alegoría que alude directamente a las perdidas que afronta el ser humano en sus diferentes etapas de su vida y las cuales al no soltarlas no permiten el crecimiento del sujeto. Sin embargo también resulta interesante corroborar que Burton vuelve a ahondar en aspectos sociológicos y hasta políticos (no es casualidad que la historia este situada en la década de los años cincuenta cuando el american way of life estaba en pleno apogeo). Y es que la búsqueda de identidad propia en sus personajes principales (la moyoría bastante ominosos por cierto) dentro de entornos adversos vuelve a ser el tema neurálgico del director como sucediera en otras de sus obras como lo son El Joven Manos de Tijera (1990), Ed Wood (1994) y  El Jinete sin cabeza (1999), pues al igual que en estas su protagónico vuelve a representar esas disertaciones ideológicas que tanto molestan a una sociedad contemporánea,  moralina e hipócrita, al descubrirse como sujetos non gratos, incómodos y simplemente que no encajan por su forma de pensar, sentir o lucir físicamente; de ahí que el mensaje de la película se torne atemporal y mordaz.

No es casualidad tampoco que muchos de los personajes además de estar concebidos físicamente con claras referencias o guiños al cine de horror más clásico como son  títulos que van desde la fascinante obra del expresionismo alemán  El Gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920) hasta la obvia La Novia de Frankestein (James Wahle, 1935), sirvan además para poner en evidencia esa cinefilia de su autor, más sin embargo la verdadera finalidad de estos es la de redondear ese discurso incisivo sobre los temores del sujeto a lo desconocido y mostrar de manera muy sutil la verdadera oscuridad que radica en lo más profundo del ser humano (¡de verdad! en una cinta auspiciada por la Disney), por cierto para su servidor fue bastante estimulante volver a encontrarse con el más grandioso Drácula que ha gestado el cine, el señor Christopher Lee en un pequeño cameo, o disfrutar de la presencia del siempre grandilocuente Vincent Price representado en el personaje del señor Rzykruski, personaje que cuenta con algunos de los diálogos más deliciosos y políticamente incorrectos, los cuales no dudo incomodaran a más de uno por percibirse algo profanos, jajaja.

Así mismo, la imaginería visual con la que cuenta el film es portentosa, deliciosa, todo un logro en cuanto a detalles, y claro la implementación de la siempre laboriosa  pero gratificante técnica del stop motion eleva a este trabajo a otro nivel, pues como su servidor siempre ha comentado esta habilidad dota de esa tangibilidad, esa sensación de percibir que lo que estamos viendo en pantalla es real, y es que con todo y que su servidor acaba de ver Ralph, El Demoledor (Rich Moore, 2012) y los diversos estilos de animación por ordenador que combina esta son impresionantes, el trabajo casi artesanal del film de Burton o de la Ardman Studios me parece mas gratificante (lo se, tal vez solo sea cuestion de gustos),  sin embargo el que esto escribe también cree que la decisión de arriesgar este proyecto con la ejecución de una cuidada fotografía en blanco y negro hace que el resultado final del film sea realmente loable, pues esta también dota de grandes atmosferas a una historia que por momentos se vuelve de verdad lúgubre y se despoja de cualquier ápice de moralina, si no solo basta con descubrir a ciertos personajes como el del alcalde de New Holland que parece sacado de alguna cinta correspondiente a la época de la santa inquisición (por sus motivaciones claro), o el compañero de clase Toshiaki que de verdad aterroriza también en sus sombrías exaltaciones para constatar esto.


Finalmente y no menos importante hay que decir que la banda sonora que implementa el imprescindible Danny Elfman complementa a la perfección esta historia llena de melancolía, que aunque por momentos roza ese romanticismo gótico no sucumbe ante las pretensiones y discursos banales fáciles. Así que estimado lector si aun no ha visto Frankenweenie no lo piense más y corra a su cine más cercano y regodéese de una verdadera experiencia cinematográfica, pues además de que dará un recorrido honesto por ese cine de horror, gozará de una historia solvente, ¡y lo mejor! pone de manifiesto que el mejor Tim Burton está de regreso (al menos por el momento).

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