lunes, 28 de mayo de 2012

SHAME (Vergüenza) de Steve McQueen

TÍTULO ORIGINAL: Shame
AÑO: 2011
DURACIÓN: 99 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Steve McQueen
GUIÓN: Steve McQueen, Abi Morgan
FOTOGRAFÍA: Sean Bobbitt
MUSICA: Harry Scott
REPARTO: Michael Fassbender, Carey Mulligan, James Badge Dale, Nicole Beharie, Jake Richard Siciliano, Hannah Ware, Alex Manette, Chris Miskiewicz, Jay Ferraro, Anna Rose Hopkins, Eric Miller PRODUCTORA: Film4 / UK Film Council / See-Saw Films
GÉNERO:Drama.




Uno de los temas más recurrentes y sin lugar a dudas más satánizados en el mundo del celuloide es el sexo, ese conjunto de comportamientos que atañen otra de las complicadas facetas del ser humano que van enfocadas explícitamente a la satisfacción del sujeto mediante el placer. Sin embargo también es innegable que el sexo representa un vínculo con el cual las personas mantienen lazos sociales por los cuales a través de este crean facetas de afectividad, motivo por lo cual no es casualidad que muchas culturas le den cierta connotación religiosa o espiritual ha dicho acto sexual. Asi mismo en la vida cotidiana la sexualidad cumple un papel muy destacado ya que desde el punto de vista emotivo y de la relación entre las personas, va mucho más allá de la finalidad reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.

Sin embargo y dejando de lado esta descripción casi antropológica de lo que representa el sexo en las sociedades modernas (o mejor dicho lo que trata de establecer el mainstream) debo decir que aquellos aspectos lúgubres del mismo también existen y estos son los que las instituciones como la familia, la sociedad e incluso gobiernos tratan de desconocer, de ahí que la nueva cinta del realizador inglés Steve McQueen aborde ese universo underground tan complejo y no menos interesante a través de un relato desolador que pone de manifiesto ese lado oscuro del ser humano en esta acojonante cinta llamada Shame. La historia nos cuenta la vida de Brandon Sullivan (Michael Fassbender) sujeto de edad mediana que se encuentra abstraído en el cotidiano del hombre moderno, para contextualizar al respetable Brandon  cuenta con un trabajo hasta cierto punto mediocre en una oficina (pues sus tareas se reducen a mirar pornografía todo el día en su computadora y lidiar con un jefe que proyecta más incapacidad intelectiva que sus subordinados), labor que más sin embargo le provee del salario necesario para pagar el diminuto y frío departamento en el centro de la ciudad de Nueva York con el cual cuenta, al tiempo que le permite costear ciertos lujos como los servicios sexuales de alguna prominente prostituta cuando la masturbación no ha sido suficiente para saciar su gran apetito sexual. 

Como sea, la vida diaria de Brandon gira en torno a tener encuentros sexuales con alguna desconocida, la masturbación, el porno en Internet y demás filias que parecen no minar su estado emocional, para muestra tenemos el portentoso inicio del film donde McQueen nos muestra la naturaleza depredadora del protagónico cuando el respetable es testigo de como un soberbio Michael Fassbender acecha a su presa en el interior de un vagón del tren subterráneo cuando tan solo con la mirada (acojonante interpretación del actor irlandés) este es capaz de excitar a una guapa mujer (Lucy Walters) a la cual le ha puesto el ojo y casi cede ante los embates de este. Sin embargo nuestro protagonista que vive plácidamente en su zona de confort verá como su estabilidad comienza a desquebrajarse cuando su hermana Sissy (Carey Mulligan) irrumpe de nueva cuenta en su vida, solo para reflejarle que su condición de disociación es tal que es un sujeto que no tiene la capacidad de vincularse emocionalmente con otro ser humano si no es a través del sexo, de ahí que la única sensación que aflore en el protagónico sea la vergüenza (titulo del film).


Como el respetable podrá leer este drama psicosexual sostiene su tesis en la disección de los procesos de despersonalización que sufre el sujeto moderno (Fassbender), el cual solo y a través de la copulación desmedida (como si de un auto castigo se tratara causando más dolor que placer) mantiene cierta funcionalidad a nivel social aunque innegablemente represente de alguna manera la basura blanca de esta (falta de ambiciones a nivel cultural y existencial); de ahí que nuestro protagonista funcione como una metáfora de la desesperanza que invade a varios niveles al hombre; es por esto que no es casualidad que aquí el sexo actúe como el único enlace que provee de ciertos rasgos de personalidad al sujeto. Por supuesto cabe mencionar que McQueen implementa toda su sapiencia  y conocimiento del lenguaje cinematográfico (increíble pues este es su segundo largometraje) para contar el relato de manera arriesgada y sagaz, de ahí que las largas secuencias de sexo que incluyen algún menáge a tríos, fornicaciones diversas y un sin fin de planos que muestran a un Brandon (Fassbender) en pleno viaje a los recovecos más oscuros de su ser.

Claro que todo esto que se muestra de manera gráfica (más no gratuita) se resuelve de forma solvente gracias a la implementación de ciertos artilugios visuales como la ejecución de una fotografía estilizada que mantiene una paleta cromática con tonos fríos y cálidos los cuales representan el estado emocional del protagónico (genial aquella secuencia de los espejos que distorsiona el rostro de Brandon en aquel desolador tercer acto del film donde dicho mecanismo narrativo resalta su estado emocional). Asi mismo hay que decir que aunque el apartado visual es de suma importancia para transmitir esa decadencia y el ambiente en el cual se encuentra sumergido nuestros personajes, es indudablemente el perfil psicológico de los mismos y la narrativa empleada por su director lo que permite diseccionar de manera madura y sin grandilocuencias un discurso que se despoja de discursos morales para exponerle al espectador aspectos meramente humanos, los cuales si bien son dolorosos y se perciben como un balde de agua fría para con el respetable, es en su contexto filosófico donde radica su validez.

Por supuesto y como ya lo he apuntado, son las sólidas actuaciones de los protagonistas lo que permite al espectador compenetrarse con estos (con todo y si no se comparte su proceder) pues ellos son representados como seres humanos quebrados emocionalmente, de ahí que el dúo protagónico Fassbender-Mulligan se coman cada escena en la que aparecen juntos, más sin embargo es el performance del histrión irlandés es el que sostiene toda la historia sobre sus hombros. Ya casi para finalizar diré que la música compuesta por Harry Scott refuerza ese pesimismo que la historia nos muestra y redondea el producto. Asi que estimado lector no pierda la oportunidad de revisar Shame ya que descubrirá en esta una obra arriesgada e imprescindible la cual su servidor solo puede equipararla con cintas como Crash (David Cronenberg, 1996) o La Pianista (Michael Haneke, 2001) las cuales también abordan ese tema tan espinoso para muchos que es el sexo.


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lunes, 21 de mayo de 2012

DC UNIVERSE: BATMAN, AÑO UNO

TÍTULO ORIGINAL: Batman Year One
AÑO: 2011
DURACIÓN: 64 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Lauren Montgomery, Sam Liu
GUIÓN: Tab Murphy (Cómic: Frank Miller. Personaje. Bob Kane)
MUSICA: Animación
FOTOGRAFÍA: Bruce Surtees
REPARTO: Bryan Cranston, Ben McKenzie, Eliza Dushku, Jon Polito, Alex Rocco, Katee Sackhoff, Jeff Bennett, Grey DeLislie, Robin Atkin Downes.
PRODUCTORA: Warner Bros. Animation / DC Comics / Legendary Pictures
GÉNERO: Animación.


¿Que la historia de los orígenes de Batman ya ha sido contada hasta el cansancio? pues si, incluso este puede considerarse ya un referente de la cultura pop de la sociedad contemporánea, motivo por lo cual dicho aspecto no deja de resultar atractivo para las nuevas generaciones que redescubren con el paso del tiempo a uno de los personajes más complejos y emblemáticos que la casa editorial DC ha publicado, pues ya desde aquel lejano año de 1939 de la mente de un joven y perspicaz Bob Kane marcaría un parte aguas en la manera de contar historias y abordar la figura heroica que guardaba su contraparte El Hombre de Acero, pues lejos de representar las bondades e ideales de una sociedad norteamericana idealizada como lo hacia Superman, El Caballero de la Noche surgía como la antitesis a lo políticamente correcto de la misma.

Sin embargo y como la mayoría sabrá la década de los sesentas significaría el periodo más oscuro para el murciélago (vaya paradoja, jajaja) en lo referente a la escasez de buenas historias y a la distorsionada imagen que alcanzó el murciélago con el público gracias a la serie televisiva que Adam West protagonizara por el año de 1966, con todo y que las ventas del material impreso repuntaron enormemente, sin embargo el daño ya estaba hecho si no que alguien me niegue que incluso cuando Tim Burton estrenó su Batman en 1989 mucha de la gente que se encontraba familiarizada con la homo erótica y no menos jocosa encarnación de West (gracias a años y años de repetición del show por televisión abierta) vio en el trabajo de Burton un personaje grotesco por lo lúgubre de su personificación con todo y  que este intentaba retomar  la basa original del comic.

Pero para beneplácito de los fans (me incluyo) y como también sabrán, fue la visión madura de Christopher Nolan con su Batman Inicia (2005)  se pudo rescatar la verdadera naturaleza del héroe encapotado (borrando para siempre las bochornosas entregas cinematográficas que Joel Schumacher expeliera de su perversa mente, aunque creadme cuando les digo que hay cosas que jamás se olvidan y quedan alojadas en el inconsciente) retomando por supuesto algunas obras impresas como The Dark Knight Rises (1986) de Frank Miller, The Killing Joke (1988) de Alan Moore y por supuesto Batman: Year One (1988) también de la autoría de Miller, las cuales fueron fundamentales para que el público adulto revalorara las características que le daban la identidad a tan complejo personaje.

Ahora bien y hablando propiamente de la adaptación audiovisual del comic de Miller que lleva el mismo titulo de la cinta, hay que decir que siempre, siempre se tomaran ciertas concesiones para que el relato impreso funcione en el medio cinematográfico motivo por el cual esta nueva película del tándem de realizadores Montgomery-Liu, creadores también de Liga de la Justicia: Crisis en Dos Mundos (2010) logra rescatar la escencia de la novela gráfica ilustrada y escrita por David Mazzuchelli y Miller respectivamente. La historia nos cuenta los difíciles inicios de Bruce Wayne (voz de Ben McKenzie) como vengador nocturno de la titánica y corrupta Ciudad Gótica, lugar al que regresa después de 10 años de ausencia a partir de los fatídicos sucesos que significaría el asesinato de sus progenitores. Al mismo tiempo conocemos a un joven teniente Jim Gordon (Bryan Cranston) que ha sido transferido a Ciudad Gótica por cuestiones no muy claras en su anterior trabajo motivo por lo que es recibido con cierta cautela por el Comisionado Loeb (Jon Polito), sujeto que maneja al Departamento de Policia a su antojo para realizar cualquier cantidad de negocios turbios con capos de la calaña de Carmine Falcone (Alex Rocco), es por esto que Gordon comienza a tener problemas con sus superiores cuando se da cuenta de las corruptelas que imperan en el sistema judicial de Gótica y las cuales no esta dispuesto a ceder.

Total que en determinado momento tanto Jim Gordon como Batman se cruzan en la cruenta disputa contra el crimen organizado, sin embargo el encapotado al trabajar fuera de las leyes establecidas por el orden público es perseguido por la fuerza policial (claro por que comienza a tocar fibras sensibles en las organizaciones criminales que estan coludidas con la propia policía), mientras el detective Gordon trata de descifrar las verdaderas exaltaciones del misterioso vengador nocturno en aras de encontrar un aliado en tan lúgubre panorama.

Como el respetable podrá leer esta nueva reinvención de los inicios del mito Batman funciona perfectamente primeramente por que regresa a ese tono maduro, mal sano y oscuro que Bob Kane planteaba en su obra original, al tiempo que explora y disecciona con más cuidado esos aspectos psicológicos del protagónico de  manera más profunda (aunque estos pudieran parecer obvios) lo que enriquece sin lugar a dudas el perfil del mismo, por ejemplo aquí ya no se percibe a un joven Bruce Wayne malcriado y resentido con el mundo por lo ocurrido en su infancia, si no contrariamente descubrimos un sujeto obsesionado por saber explotar las enseñanzas teóricas y prácticas sobre criminología que ha aprendido durante años para verterlas de forma adecuada e iniciar su cruzada personal contra el crimen que atesta a Gótica, motivo por lo cual las exaltaciones del mismo son entendibles y legítimas ya que se van desarrollando de tal manera que uno como espectador comprende las mismas.

Asi mismo otro aspecto interesante en demasía es descubrir que la figura de Batman funciona como una metáfora social (pues incluso ni siquiera es el personaje principal de la historia) ya que surge en el momento de más oscuridad, corrupción y violencia que enfrenta la sociedad convirtiéndose en un símbolo de esperanza para la misma (muy parecido a lo que Nolan plantea en The Dark knight de 2008), sin embargo quien carga con todo el peso de la trama es Gordon, personaje que se manifiesta como el verdadero protagónico y motor de la historia del cual resulta hasta más atractiva su construcción psicológica, pues este representa al sujeto común y corriente con problemas cotidianos, como por ejemplo se acaba de mudar a una ciudad hostil donde debe empezar una nueva vida con su mujer embarazada, sin planearlo ha iniciado una relación amorosa con una colega y por si fuera poco este último aspecto comienza a minar su moral, al tiempo que teme las consecuencias de no ceder ante el aparato de corrupción al que tratan de someterlo sus superiores. Empero Gordon con todos estos problemas éticos y morales pelea desde su trinchera para vencer las adversidades que se le presentan  (para ponerlo en contexto es una especie de Charles Bronson o Clint Eastwood), al tiempo que busca descifrar la verdadera naturaleza de Batman y saber si es otro enemigo de la ciudad o es un aliado fuera de la ley.

Es por este motivo que el guión de Tab Murphy toma la escencia del universo urbano creado por Miller y provoca que la historia se mueva en los terrenos del policiaco más clásico en donde intrigas y nexos de corrupción, asi como el descenso al bajo mundo donde prostitutas, adictos y padrotes son el cotidiano y representación de la naturaleza de la ciudad, los cuales convergen sin problemas en varias subtramas que aunque se antojan anecdóticas por lo menos quedan esbozadas de forma coherente en el relato, haciendo que este aporte una mirada más amplia del cosmos donde se mueve Batman. Recordemos que por el poco tiempo que significa desarrollar el relato algunas subtramas no se desarrollan de forma más fructífera, como por ejemplo el nacimiento de Gatubela personaje que se queda un tanto chato en motivaciones pero que por otro lado infiere para donde se dirigirá subsecuentemente.

Como bien decía el personaje de Batman resulta casi anecdótico (como Burton ya lo plantera en sus dos cintas), empero lo que resulta estimulante y le da esa relevancia a su propia presencia y sostiene la tesis del film, es la de descubrir como durante doce meses este experimenta, se equivoca, logra aciertos, es lastimado físicamente y casi es aniquilado por el aparato de corrupción de la ciudad (los cuales van desde el delincuente menor hasta la mafia más sádica y la propia policía) pero al final logra decodificar la forma en que estos operan para atacarlos. Ahora bien en lo referente al apartado visual hay que decir que el film esta bien resuelto y captura esa atmósfera mal sana que proveían los trazos de Mazzuchelli haciendo de este Batman un film más maduro e interesante, asi mismo el ritmo empleado es lo suficientemente correcto para aportar cierta tensión y hacer que el film borde el thriller más efectivo, ya que aunque existen escenas de acción bien resueltas por cierto (como donde Batman es acorralado en un edificio abandonado por mencionar alguna) es sin lugar a dudas la exploración de personajes, sus motivaciones y su forma de proceder lo que mantiene el interés del respetable en dicho ejercicio audiovisual.

Ya para finalizar diré que Batman: Año Uno de Montgomery y Liu me parece una digna adaptación de la novela gráfica, la cual sin lugar a dudas tiene como su principal merito contar el inicio de la alianza (y por que no decirlo de amistad) entre Batman y Gordon en su lucha contra el crimen desde la particular mirada del segundo, asi mismo que se vuelve a constatar que Batman es uno de los personajes más complejos y por ende atractivos del universo DC. Asi que si usted es fan del murciélago no pierda la oportunidad de ver esta cinta la cual les aseguro no los defraudará.

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domingo, 13 de mayo de 2012

CLINT EASTWOOD: EN LA CUERDA FLOJA

TÍTULO ORIGINAL: Tightrope
AÑO: 1984
 DURACIÓN: 114 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Richard Tuggle
GUIÓN: Richard Tuggle
MUSICA: Lenie Niehaus
FOTOGRAFÍA: Bruce Surtees
REPARTO: Clint Eastwood, Genevieve Bujold, Dan Hedaya, Alison Eastwood, Jennifer Beck, Marco St. John
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
GÉNERO: Thriller.

En una espesa y lúgubre noche una chica camina sola por una solitaria calle de la ciudad de Nueva Orleáns para llegar a su casa después de haber celebrado con algunas amistades su cumpleaños; sin embargo mientras recorre el sinuoso camino hacia su morada y sin darse cuenta es perseguida sigilosamente por un extraño del cual solo podemos entrever su calzado deportivo y sus intenciones, las cuales indudablemente amenazan la integridad de esta. Al día siguiente la policía de la ciudad descubre el cuerpo inerte y desnudo de la joven que reposa en la cama de su apartamento con aparentes huellas de violencia en su humanidad, en ese momento el detective Wes Block (Clint Eastwood) encargado de este tipo de delitos ingresa a la escena del crimen para tratar de recavar toda la información posible sobre esta violación, la cual al parecer tiene el mismo modus operandi de otro delito anterior.

Es por esto que el Alcalde de la ciudad comienza a presionar al Departamento de Policia para que resuelvan de inmediato el caso, por lo cual el detective Block siguiendo las ordenes de su superior comienza a adentrarse en el mal sano y violento mundo nocturno que representa visitar los prostíbulos más decadentes de la ciudad, en donde esos seres marginados por la sociedad que representan prostitutas y homosexuales adictos al sexo y a cualquier tipo de drogas van mancillando a cada paso que da la  integridad emocional y psicológica de este, pues entre más y mas desciende en este infierno la aparente  e imperturbable personalidad de Wes Block, padre de familia honorable (su esposa lo dejo con dos hijas a las que cuida solo) también guarda un lado oscuro en su ser que va aflorando a cada investigación que da; y  es que a  entrevista que realiza con alguna sexo servidora no puede evitar sucumbir ante los encantos de estas motivo por lo cual desemboca en ellas sus más intrínsecas perversiones.

Desgraciadamente para Block, el psicópata (Marco St. John) parece haberse obsesionado con el por lo cual comienza a acechar a cada paso que da al detective,  provocando que este asesine a todas las mujeres con las que el agente de la ley ha estado (de manera intima o con las que se haya entrevistado), situación que comienza a poner las cosas bastante pesadas para nuestro protagonista quien ve como las investigaciones comienzan a inculparlo y los cadáveres aumentan en número por toda la ciudad, motivo por lo cual nuestro héroe debe dar con el asesino antes de que este logre incriminarlo o peor aun que destruya lo que mas ama, la probidad de sus hijas. Y es con esta premisa que el director Richard Tuggle arma un relato en demasía oscuro y pesimista sobre la condición humana, al tiempo que logra desmitificar la figura heroica de Clint Eastwood y su alter ego Harry el sucio, quien aquí se ve expuesto y se descubre como un sujeto quebrado a nivel emocional, con infinidad de sueños rotos, el cual solo mantiene cierta cordura en su monótona vida gracias a la delgada estabilidad que le provee el lazo emocional que mantiene con sus hijas.

Y es que si lo analizamos el personaje que interpreta Clint Eastwood guarda infinidad de rasgos humanos que lo despojan de cualquier ápice de heroicidad (como suele representar en su filmografía) volviéndolo incluso un ser patético el cual ahoga sus frustraciones más íntimas en sexo casual con mujeres que también se encuentran dañadas a nivel emocional o en su defecto que simplemente disfrutan del mismo por pura satisfacción, motivo por lo cual implícitamente por momentos da la impresión que este tampoco es el mejor detective del departamento y solo realiza su trabajo por inercia;  como sea el Wes Block que compone Eastwood (con esa interpretación imperturbable que siempre lo caracteriza, claro aqui con algunas variaciones que lo hacen ver expuesto) resulta bastante rico en motivaciones y no deja de ser ciertamente paradójico cuando el respetable lo ve interactuar con sus pequeñas hijas. Es por esto que nuestro protagonista sin lugar a dudas se convierte en el motor de la historia, ya que este de manera conciente o inconciente provoca que los sucesos se desarrollen y no contrariamente como sucede en la mayoría de las cintas de este género.

Por otra parte y hablando de las características del film de Tuggle, hay que resaltar que este es probablemente el titulo mas cercano al genero de terror en el que Eastwood haya participado (aunque el actor ya había coqueteado con el genero con aquella Play Misty for Me de su propia autoría allá por el año de 1971) y es que por momentos la trama se desarrolla de tal manera que parece que estamos presenciando un slasher o un giallo, y  es que tanto el planteamiento de la historia como el diseño psicológico de los personajes (del asesino nunca conocemos su identidad hasta el tercio final y cabe destacar que su arma homicida es muy peculiar), asi como las atmósferas y el bosquejo visual del film (con una fotografía donde abunda una paleta cromática en tonos fríos y oscuros), no hacen otra cosa que remitirnos a títulos más contemporáneos como por ejemplo la apabullante Seven (1995) de David Fincher y descubrir que Richard Tuggle ya sabía lo que hacía.

Y es que si ponemos atención al ritmo de la cinta podremos encontrar en esa pausada,  estresante y no menos claustrofóbica narración una de las mejores basas del film pues desde su arranque con aquel primer asesinato, pasando por las pesquisas que despliega el detective Block (Eastwood) hasta su conclusión, el espectador jamás de despega del asiento gracias a las soberbias dosis de suspense que el director maneja durante toda la historia, por lo cual este solo va in crescendo a cada momento hasta ese twist final que nos depara el cierre, inclusive hay pasajes en los cuales el respetable llega a dudar de las verdaderas exaltaciones de protagonista y por momentos percibe el peligro en el que este  llega a estar en expuesto por lo cual su integridad física queda bastante vulnerable. Sin embargo mucho del mérito de que el film contenga esos asfixiantes momentos también se debe a la portentosa banda sonora compuesta por  Lenie Niehaus, compositor que se volviera imprescindible en los siguientes trabajos de Eastwood como realizador.

Ahora bien otro de los puntos que su servidor encontró bastante encomiables fue sin lugar a dudas el perfil psicológico del asesino el cual siempre esta presente como una entidad casi sobrenatural, como si de la materialización del Ello del protagonista se tratará por lo cual la encarnación de este se antoja como si de una metáfora que escudriña en los aspectos más lúgubres de la de la propia humanidad se tratara. Sin embargo si tuviera que reprochar algún aspecto en este solvente filme sería la inclusión del personaje de Beryl que interpreta de forma un tanto sosa Genevieve Bujold, pues este aunque se plantea como el prototipo de mujer independiente y empoderada (dirige un centro de defensa personal para mujeres que han sufrido algún tipo de violencia sexual) al final no deja de percibirse como el simple personaje femenino que debe ser rescatada por el protagónico (cuestion que sucede en el tercer acto).

Como dato curioso decir que una de las niñas que hacen de la hija del detective Block es la hija verdadera del buen Clint (Alison Eastwood), empero y dejando de lado el simple anecdotario el que esto escribe debe comentar que tanto Alison Eastwood como la pequeña Jennifer Beck estan más que correctas en sus papeles dotando de más carga emocional al personaje de Clint Eastwood y en ocasiones cuando el relato se torna en demasía pesimista y asfixiante estas dotan de humor al film (claro un humor bastante sardónico el cual no rompe con el tono de la historia, por ejemplo el chiste sobre “ la erección” es para partirse de risa). Ya para finalizar diré que es una lástima que Richard Tuggle solo haya dirigido esta cinta  pues al ver los excelentes resultados (por momentos llega a superar a algunas de las secuelas de Harry el sucio) uno se queda con ganas de saber que  pudo haber hecho más filmes de este corte, pues es obvio que Tuggle conocía el lenguaje cinematográfico, sobre todo cuando escribió guiones tan macizos para cintas como Alcatraz, Fuga imposible (Don Siegel, 1979) con Eastwood como protagónico y por supuesto este filme.

Como sea En la Cuerda Floja ha quedado para la posteridad  como uno de los filmes mas solventes en la basta filmografía del impávido Clint Eastwood (al menos para un servidor amante de los filmes de Eastwood o con Eastwood, jajaja), pues sin temor a equivocarme el film de Tuggle cuenta con los ingredientes necesarios (protagónico, historia, manejo de suspense, puesta en escena, musica, etc) para  descubrirse como una obra atemporal. Asi que si usted aun no ve esta joyita no pierda más el tiempo y consígala, le aseguro que no quedará decepcionado.

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sábado, 5 de mayo de 2012

EL ÁRBOL DE LA VIDA de Terrence Malick

TÍTULO ORIGINAL: The Tree of Life
AÑO: 2011
DURACIÓN: 133 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Terrence Malick
GUIÓN: Terrence Malick
MUSICA: Alexandre Desplat
FOTOGRAFÍA: Emmanuel Lubezki
REPARTO: Brad Pitt, Jessica Chastain, Hunter McCracken, Sean Penn, Laramie Eppler, Tye Sheridan, Fiona Shaw, Crystal Mantecon, Pell James, Joanna Going, Kari Matchett, Michael Showers
PRODUCTORA: Fox Searchlight Pictures / Riverroad Entertainment
GÉNERO: Drama.

“Hay dos caminos que puedes seguir en la vida: el de la naturaleza y el de la gracia”
-Señora O´Brien (Jessica Chastain)

Hablar del cine de Terrence Malick es referirse al trabajo de un autor comprometido solo consigo mismo y su arte solo comparable con otros colegas como Stanley Kubrick, Ingmar Bergman, Ákira Kurosawa o Woody Allen quienes a través de propios códigos éticos, discursivos, plásticos, dialécticos y narrativos han forjado carreras en las cuales han vertido sus exaltaciones más intrínsecas aunque esto en ocasiones les provoque la antipatía de un publico autocomplaciente que lejos de apreciar la capacidad creativa de un artista, repudian al mismo por falta tal vez de realizar un simple esfuerzo intelectivo para tratar de descifrar y a su vez degustar esas minucias cognitivas y  simbólicas que proveen dichas obras. Como sea, al punto al que su servidor ha querido llegar con esta (espero no confusa) introducción, es que El Árbol de la Vida, último filme del señor Malick tal vez sea su trabajo más arriesgado pues este lejos de percibirse grandilocuente y lleno de mamoneria filosófica se descubre como un documento honesto que incluso sobrepasa su propio medio (el cinematográfico) para revelarse simplemente como una obra de arte, como si de un cuadro al óleo de Van Gohg o un poema se tratase; pues esta cinta (solo puedo llamarla asi por que usa los medios y técnicas del cine) es la culminación de un verdadero creador que se ha entregado asi mismo.

Pero vayamos por partes pues supongo que usted respetable lector podrá suponer que es muy fácil afirmar tal o cual cosa sin fundamentos, sin embargo su servidor quien ha disfrutado la obra de Malick desde aquella hermosa La Delgada Línea Roja (1998), pasando por El Nuevo Mundo (2005) y posteriormente Malas Tierras de 1973 (solo me falta ver Días del Cielo de 1978), ha encontrado en esta la cosmología de un humanista (si se me permite la expresión) comprometido por encontrar esas respuestas universales que siempre han atañido al ser humano, como la trascendencia del mismo, el amor (no como un sentimiento mercantilista) e incluso el destino de la propia humanidad (no se si lo ha logrado pero la verdad no importa). Sin embargo Malick quien es un experto en la creación de hermosas imágenes que por si solas ya representan un reto visual, siempre se ha comprometido por dotar a estas de un trasfondo intelectivo que deje en el espectador esa semilla de sapiencia, motivo por lo cual sus cintas siempre se perciben llenas de lirismo y emotividad, las cuales incluso llegan a tocar la fibras más personales aun para sujetos tan pesimistas como el que este escribe (jajaja).

La historia se centra en una familia que vive en una pequeña comunidad en el sur de Texas a mediados de los años cincuenta, la familia O´Brien, la cual esta compuesta por el rígido y autoritario patriarca (Brad Pitt), la amorosa y dócil madre (Jessica Chastain) y sus hijos Jack (Hunter McCracken), R.L. (Laramie Eppler) y Steve (Tye Sheridan) quienes viven bajo el yugo opresor de un padre que a través de fútiles reglas trata de formar a estos para que no se conviertan en lo que paradójicamente el propio progenitor es, un hombre con infinidad de sueños rotos (sus aspiraciones de convertirse en pianista profesional se vieron frustradas por cuestiones económicas) el cual vierte sus frustraciones en sus vástagos haciéndoles creer que el mundo es un lugar hostil en el cual la única manera de subsistir es pisoteando a otros. Empero dentro de este marco existencialista también los chicos también reciben las enseñanzas de su madre quien a través de comprensión y amor les muestra la otra cara de su formación como personas. Sin embargo y en determinado momento la presión que el patriarca ejerce sobre el hijo mayor Jack hará que este comience a cuestionarse si de verdad su padre lo ama o contrariamente lo odia, llegando incluso a niveles de total paroxismo por parte del vástago hacia su padre, lo cual marcara para siempre la vida  adulta de Jack (un Sean Penn siempre desolado en su interpretación) quien en aras de encontrar una respuesta satisfactoria sobre el por que de su niñez y como marco esta su vida adulta, hace un viaje cósmico repasando su vida, incluso llegando a conectarse con el propio universo.

Tal vez la premisa parezca algo compleja (me disculpo de antemano si no he sido demasiado claro al tratar de explicarla), sin embargo la grandeza del guión que el propio Malick firma radica en lo  paradójico que simboliza esa monumentalidad y a su vez  simpleza que contiene en su discurso una historia tan universal como la naturaleza de la humanidad, y es que incluso las implicaciones teológicas que este toma prestadas para contarnos su fábula no se perciben fuera de lugar pues las disertaciones que plantea el director son tan bastas y por momentos tan abstractas como pudiera significar la propia  creación del universo (sin importar las creencias dogmáticas de cada espectador) que en ocasiones no se necesitan diálogos (como se podrá descubrir en ciertos pasajes) para transmitir dichas alocuciones, por lo cual aquí las imágenes en su mayoria paisajes que se antojan surrealistas como ver una cascada en movimiento, un paisaje desértico, ver a la madre jugar con sus hijos en el patio de su casa, la formación de un feto en un útero o la explosión del big bang toman relevancia para convertirse en parte fundamental del relato, el cual arrebata con mayor fuerza cuando estas se encuentran enmarcadas por la inigualable y agraciada fotografía de Emmanuel Lubezki quien usa portentosas composiciones y la aplicación de luz natural a sus imágenes para dotar de cierto lirismo a las mismas; por supuesto la exquisita banda sonora compuesta por Alexandre Desplat redondea la experiencia sensorial.

Incluso su servidor encuentra en estos pasajes (los que contienen solo imágenes) los momentos más hermosos y poderosos del film, ya que estos se tornan en lirismo puro provocando que el espectador se entregue por completo a lo que el director nos cuenta frente a la pantalla, ¿y esto por que? Por la simple razón que no existe una huella de grandilocuencia en el discurso lo que hace que casi de manera natural la emotividad fluya ante el respetable. Y es que muchos podrían encontrar en una narración atípica uno de los problemas del film, sin embargo el que esto escribe ve en este artilugio narrativo otro de los puntos álgidos del trabajo del director norteamericano, pues esto le permite controlar de manera correcta el inmenso discurso que quiere transmitir, por lo cual esa correlación que existe entre ese macro universo que significa la creación de la vida y el micro universo que simboliza la familia O`Brien permite que se expongan  aspectos que van de lo general a lo particular, haciendo que la disertación final se antoje en demasia redonda.

Asi mismo debo mencionar que las encomiables actuaciones de los protagonistas dotan de esa serenidad y profundidad a una historia que en manos de otro director rozarían el drama más lacrimógeno, pueril y maniqueo (no se por que se me vino a la mente gente como Ron Howard o Steven Spielberg) , empero la dirección de actores que realiza Malick genera interpretaciones en demasía naturales dotando de tridimensionalidad a unos personajes con los que el respetable puede identificarse sin problemas. Por supuesto el objetivo de la premisa es que este funcione como un todo, por lo cual las pequeñas o medianas aportaciones que realiza gente como Sean Penn, Brad Pitt, Jessica Chastain frente a cámara, asi como los jóvenes actores que dan vida a los hermanos O´Brien marchan como engranes perfectos en esta impresionante maquinaria.

¿Qué si me ha gustado El Árbol de la Vida? Definitivamente si, aunque el termino “gustar” no le haría justicia a esta bella cinta la cual no se puede medir con adjetivos tan pueriles como el mencionado anteriormente, si no contrariamente y aun mas enriquecedor con el bagaje y vivencias que cada espectador le pueda aportar, es por este motivo que  su servidor al visionarla no pudo evitar sentir y  reflexionar cuestiones como que la vida es tan efímera como un instante, que muchas veces perdemos el tiempo buscando esa “felicidad mundana” en sitios infructuosos cuando la tenemos enfrente, que a veces es inevitable no sentir amor por el prójimo (termino despojado de cualquier tinte religioso por supuesto), o no sentir la amargura de no ser amado y en ocasiones tener la incapacidad de amar, que la vida se acabará en cualquier momento y lo triste sería no encontrar nuestra vocación en este vasto plano existencial, que como seres humanos no somos el centro del universo pero que sin lugar a dudas nos encontramos conectados con el mismo y por ende nos afecta como quiera que uno lo quiera ver, no es casualidad que una hermosa puesta de sol hasta el más fastuoso oleaje del poderoso e imponente mar, o la simpleza de disfrutar de un amanecer en una sinuosa madrugada de desvelo no sensibilice a cualquier sujeto con un vestigio de humanidad. Como sea, el que esto escribe percibe que todas estas construcciones filosóficas que Terrence Malick expone de manera honesta no tienen otra finalidad que convertir esta cinta en una declaración de amor por la vida misma.

Para finalizar solo diré que si usted respetable lector aun no ha visto El Árbol de la Vida no lo dude más y entréguese a este delicado, emotivo y por supuesto profundo ejercicio de cinematografía que no lo dejará indiferente, se lo aseguro. Ahora solo me queda esperar con ansias el siguiente trabajo de este excelente director el cual por cierto y para sorpresa de sus seguidores no esperará otros diez años para dirigir, empero y si asi fuera  lo esperaría sin titubear para presenciar su siguiente obra.

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jueves, 3 de mayo de 2012

THE BEATLES en A Hard Day´s Night

TÍTULO ORIGINAL: A Hard Day´s Night
AÑO: 1964 
DURACIÓN: 85 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Richard Lester
GUIÓN: Alun Owen
FOTOGRAFÍA: Gilbert Taylor (B&N)
MUSICA: The Beatles
REPARTO: Documentary, The Beatles, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr PRODUCTORA: United Artist
PREMIOS: 1964: 2 nominaciones al Oscar: Mejor guión original, banda sonora (adaptada)
GÉNERO: Comedia.

“Es la noche de un día duro y he estado trabajando como un perro,
es la noche de un día duro debería estar durmiendo como un tronco.
Pero cuando llego a casa junto a ti comprendo que las cosas que me haces
harán que me sienta bien…”
- The Beatles

Cuenta el propio Richard Lester en una entrevista  que cuando se le encargo realizar la cinta A Hard Day´s Night no tenía la menor idea de cómo iba abordar dicho proyecto, pues por una parte no conocía demasiado bien al cuarteto de Liverpool quienes a partir del año 1962 comenzaban a convertirse en el grupo más famoso de Inglaterra con la ya afamada Beatlemania, razón por la cual tanto el propio Lester como los involucrados (el grupo, representante y productores) lo único que tenían claro era que esta cinta no debía parecerse a otros títulos de los llamados pop films que se venían haciendo a inicios de la década de los sesentas con otros grupos juveniles de música, en done la trama era inexistente y el producto solo servía como vehículo de lucimiento para que estos presentaran sus más recientes canciones. Sin embargo con todas las complicaciones que significaban un reducido presupuesto (200000 libras), la difícil planificación de trabajar con The Beatles que alternaban entre locaciones y sus presentaciones en el programa de Ed Sullivan, y un guión que se escribía a marchas forzadas (a cargo de Alun Owen quien supo captar el espíritu del grupo), el director norteamericano logró crear una de las cintas más emblemáticas de la cinematografía universal al retratar de forma honesta y natural de alguna manera la forma en que vivían en ese momento el grupo que cambiaria la industria musical para siempre, The Beatles.

Es asi como uno de los puntos más importantes y solventes del film son sin lugar a dudas presentar la historia como si de un documental se tratara pues ya de inicio esta abre mostrándonos al cuarteto tratando de escapar de un innumerable y excitado séquito de fans que solo quieren tocar aunque sea por un momento la humanidad de estos para descubrir (y comprobar supongo) si son reales (jajaja), mientras nuestros amigables protagonistas John, George, Ringo y Paul solo buscan no perder el próximo tren que los llevara a su siguiente destino para su inmediata presentación en un programa de televisión; todo esto mientras suena de fondo la ya mítica pieza musical que da nombre al film y en la cual una simple pero honesta letra nos refleja la agitada vida que el grupo comenzaba a tener gracias a la exorbitante fama que comenzaban a ganar.

Y básicamente la trama del film nos muestra las desventuras de cuatro chicos que solo buscan un poco libertad y diversión tratando de conquistar chicas, escapar de vez en cuando a alguna disco para burlar las rigurosas reglas que les impone su manager Norm (Norman Rossington), quien funge como una especie de alter ego de Brian Epstein, tocar en vivo en algún programa de TV o simplemente meterse en problemas (jajaja) para desestresarse de su asfixiante entorno, como sea y aunque la premisa parezca algo simple es el tono de farsa con el que cuenta el guión lo que hace que la historia se antoje deliciosa y por momentos incisiva en lo concerniente a temas como las diferencias entre clases sociales o los conflictos entre las brechas generacionales, por ejemplo el pasaje que se desarrolla al inicio de la cinta dentro del tren es muestra fehaciente de esto, si no basta con presenciar cuando los chicos discuten con un “caballero” ingles que se cree mejor que estos por considerar que los susodichos son unos proletarios que no deberían ocupar el mismo lugar que este, empero la socarronería e ironía de un John Lennon bastante natural en su interpretación por cierto y la desfachatez de un Paul McCartney al escupir unos diálogos bastante inteligentes hacen que el respetable se parta de la risa gracias a la implementación de un fino humor inglés por parte de los oriundos de Liverpool, los cuales por cierto también gastan algunas bromas un tanto bobas que les vienen muy bien gracias a sus personalidades desenfadadas.

Así mismo hay que mencionar que tanto Ringo Starr como George Harrison también tienen sus momentos memorables cuando se encuentran a cuadro, del primero puedo mencionar que es quizá el que cuenta con mayor vis cómica pues no tiene mayor empacho de burlarse de si mismo (el chiste sobre el tamaño de su nariz es claro ejemplo, pero sin lugar a dudas la broma que hace alusión al motivo por lo cual es el baterista de la banda es impagable). Por su parte George Harrison se percibe como el Beatle más natural en lo referente a su performance, y sin lugar a dudas se nota que su humor es algo más refinado y  malicioso a partes iguales, (jajaja), por su parte Wilfrid Brambell como el abuelo de McCartney también aporta ese tono loco a una historia que por momentos se antoja bastante surrealista, motivo por lo cual en muchos aspectos la cinta de Lester rompe los paradigmas de Hollywood al presentarse con una narrativa fuera de lo común, un guión que raya aspectos casi líricos, todo esto gracias a una libertad creativa por parte de los involucrados (la United Artist) lo cual tiene como resultado que la cinta se percibe en demasía honesta.

Asi mismo cabe mencionar que tanto el ritmo narrativo y el aspecto visual de la cinta son  los adecuados para transmitir toda esa energía que el grupo destilaba, como la implementación de ciertos encuadres vertiginosos y en otras ocasiones tomas muy cerradas que transmitían el estado psicológico de los protagonistas por ejemplo, sin embargo me gustaría resaltar que la fotografía orgánica en blanco y negro de Gilbert Taylor (quien trabajara con Kubrick ese mismo año en Dr. Strangelove) favorecería en muchos aspectos al film de Lester dotandolo de gran plástica sensorial  como sucediera con la indispensable Psicosis de Alfred Hitchcock (1960), la cual también aprovecharía las ventajas del blanco y negro cuando el apretado presupuesto no permitía rodar a color. Empero y paradójicamente a lo que la mayoría de los espectadores pudieran pensar este semblante vuelve a estas producciones más interesantes por las atmósferas que destilan, al tiempo que las dotan de un aire de cierto clasicismo.

Por supuesto tratándose de la primera cinta de The Beatles es imposible pensar que esta estaría despojada de algunos números musicales por lo cual encontramos piezas tan exquisitas y melodiosas como I Wanna Be Your Man, All My Loving, She Loves You, Tell Me Why o Can´t  Buy Me Love y por supuesto la potente y pegajosa A Hard Day´s Night, piezas musicales que se escribieron especialmente para la película y que corrieron a cargo en la dirección musical por el quinto Beatle George Martin, el genio detrás de los cuatro fantásticos. Ya casi para finalizar debo decir que la mayor virtud de la cinta es que esta rompe con lo que se venia haciendo en este tipo de filmes, por ejemplo contar con un guión bien estructurado, con una narrativa concreta que hace que incluso la inserción de los números musicales no se registren metidos con calzador; y lo más importante tal vez, que refleja de forma honesta las motivaciones y aspectos humanos de los cuatro protagonistas, llegando incluso a desmitificar sus figuras icónicas.

Aunque es imposible negar la influencia que también paradójicamente doto este film a la humanidad del cuarteto de Liverpool pues a partir de este punto los mismos de algún modo se convertirían en arquetipos de la cultura pop haciendo que Lennon siempre se percibiera como el rockero duro (aunque escribiera canciones tan melosas y hermosas como In My Life o Jealous Guy), McCartney como el tipo suave (y pensar que es el autor de Helter Skelter), Starr como el tipo desenfadado y Harrison como el sujeto misterioso y reservado. Ya casi para finalizar y como dato curioso diré que el titulo de la cinta se debió a que Ringo Starr comentó en algún momento que todo el día habían trabajado y que había sido un día duro (jajaja) y por supuesto también decir que la canción se escribió posteriormente a saber el titulo (jajaja) por lo cual tanto Lennon como McCartney escribieron esta en una sola noche. Finalmente diré que A Hard Day´s Night es un peliculón, sin exagerar y guardando los entusiasmos de un Beatlemaniaco como es su servidor, y es que esta cinta de Richard Lester (al cual admiro y odio a partes iguales por haber realizado Superman III) supo concertar de manera acertada ese tono de documental y ficción que no se había explorado anteriormente, al tiempo que la grandeza del relato recae sin lugar a dudas en capturar la escencia del grupo y saber retratar el momento que pasaba el mismo. Y por supuesto los creditos finales merecen una mención aparte por que estan llenos de creatividad.

Asi que estimado lector si usted a un no ha visto A Hard Day´s Night no pierda la oportunidad de descubrir esta clásico y presenciar el inicio del mito del grupo más grande de la historia.

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