martes, 18 de diciembre de 2012

TED de Seth McFarlene

TÍTULO ORIGINAL: Ted
AÑO: 2012
DURACIÓN: 106 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Seth McFarlene
GUIÓN: Seth McFarlene, Alec Sulkin, Wellesley Wild
MUSICA: Walter Murphy
FOTOGRAFÍA: Michael Barret
REPARTO: Mark Wahlberg, Mila Kunis, Seth MacFarlane, Giovanni Ribisi, Laura Vandervoort, Joel McHale, Patrick Warburton, Jessica Stroup, Sam J. Jones, Norah Jones
PRODUCTORA: Universal Pictures / Media Rights Capital
GÉNERO: Drama. Comedia.

Tal vez haya sido que mi afición y cariño por Los Simpson (1989) nunca me permitiera ver plenamente las virtudes discursivas de la serie Family Guy (1999) por lo cual su servidor nunca pasó de vislumbrar más que la primera temporada, más sin embargo esto no impidió que los pocos o muchos (no lo sé) capítulos que su servilleta vio le posibilitaran en encontrar un interesante ejercicio que analizaba de manera procaz e inteligente como una sociedad de clase media norteamericana en plena decadencia cultural resultaba ser un sano divertimento para el espectador perspicaz que es capaz de ver más allá de simples dibujos animados (aspectos que la serie de Matt Groening ya había  tocado tiempo antes hasta que esta se convirtiese en un verdadero disparate narrativo después de quince temporadas). El hecho es que el artífice detrás de la mencionada Family Guy, Seth McFarlene hace su arribo a la pantalla grande con esta su ópera prima llamada Ted, en donde el autor traslada de manera eficaz y por momentos por qué no decirlo, algo contenido; aquellos semblantes que caracterizaban a su creación televisiva dando como resultado una interesante comedia.

La cinta comienza contándonos la historia del pequeño John (Brett Manley) un chico al cual excluyen los niños de su edad (ocho años aproximadamente) por considerarlo demasiado “ñoño” motivo por el cual este vive algo solitario. Sin embargo cierto día de navidad de aquel lejano año de 1985 algo extraordinario sucede cuando John recibe de regalo navideño un peculiar oso de felpa al cual adopta como su único amigo, por lo cual esa noche cuando el niño se prepara para dormir pide como deseo que su osito se convierta en un ser viviente y le promete al afelpado ente que serán amigos para siempre, y como es de esperar; John sin darse cuenta dota de vida a su peluche cuando una estrella fugaz cruza el horizonte aquella gélida noche. Lo que sigue después y para sorpresa de John (y de sus padres) es descubrir que el pequeño Ted ha tomado vida propia, por lo cual en un inicio los progenitores del chico casi mueren de un susto pero después toman este aspecto como normal.

Y es así como vamos presenciando el crecimiento de John (Mark Wahlberg) y Ted (voz de Seth McFarlene)  hasta que el primero se convierte en un sujeto entrado en treinta y tantos años, con un empleo que no lo satisface, enfrascado en una relación sentimental que parece ir a ninguna parte y lo peor, con una apatía  para afrontar riesgos nuevos, claro todo esto en compañía de Ted (McFarlene) quien después de haber disfrutado de cierta fama como fugaz celebridad nacional se ha convertido en un irresponsable y adicto fumador de yerba que vive en el mismo departamento que John (Wahlberg) lo que inevitablemente comienza a causarle problemas a este  con su novia Lori  (sobre todo si llevas prostitutas a la casa de la novia de tu mejor amigo y alguna de ellas defeca en el piso de la sala, jajajaja), quien comienza a exigirle que cambie su relación con su afelpado amigo si es que quiere madurar y por supuesto si quiere seguir manteniendo la relación con ella.

Es gracias a estos acontecimientos que John le promete a Lori (Mila Kunis) que le pedirá a Ted (McFarlene) que se mude para por fin acomodar sus vidas, pero como el respetable podrá suponer las cosas no saldrán realmente como las había planeado nuestro protagonista por lo que este se meterá en graves líos junto a su compañero de parrandas con el cual  tocará fondo, motivo por lo que  este  revalorizará sus prioridades y por qué no,  con un poco de suerte hasta podría conocer al propio Flash Gordon (Sam J. Jones) en alguna juerga, jajaja. De entrada el primer aspecto narrativo que resalta en esta delirante historia es la de descubrir el enfoque que McFarlene y los guionistas Alec Sulkin y Wellesley Wild le han querido dar a esta comedia, la  cual se apoya en una infinidad de bromas de mal gusto (casi todas escatológicas y con bastante carga sexual), las cuales por cierto jamás se perciben gratuitas o sobradas, así mismo la implementación de múltiples referencias pop a la cultura de los años ochenta sirven para dotar de la suficiente carga emocional y psicológica al personaje que interpreta Mark Wahlberg, al tiempo que el realizador logra mantener la escencia filosófica de su serie televisiva.

De ahí que cuando conocemos al John adulto y su disfuncional relación amistosa con Ted, el respetable (de género masculino por supuesto) casi en automático sentirá esa empatía que destila el mismo gracias a sus rasgos psicológicos (supongo que como su un servidor algún otro espectador de mediana edad se identificará con alguno de los aspectos que caracterizan al personaje de Wahlberg). Por supuesto el personaje de Ted se vuelve una extensión de la propia personalidad de John (Wahlberg) pues este funciona como esa parábola a todos esos aspectos intrínsecos que no le permiten a John  crecer como individuo, e incluso también se descubre como aquella válvula de escape que el sujeto necesita experimentar para sentirse vivo; para ejemplo encontramos aquel jocoso y desternillante pasaje donde Ted y John se ponen ebrios hasta morir en una fiesta que organiza el afelpado amigo en su departamento en compañía del héroe de su infancia Sam J. Jones, fragmento que por cierto es el punto álgido de la trama y en el cual comienzan a salir a relucir todas las consecuencias de los actos del protagonista.

Si no basta con escuchar el diálogo que Ted le dice a John cuando el segundo quiere culparlo por lo mal que le ha ido últimamente (y el cual por cierto resume la tesis del film) “tú eres el único responsable de tus actos, yo solo soy un oso de peluche”. Por supuesto el personaje de Mila Kunis juega el rol de contrapunto como la parte moral y razonable en la vida de John (Wahlberg) por lo cual esta se nos presenta como el conflicto que debe afrontar nuestro protagonista. Ahora bien esto nos lleva al apartado interpretativo en donde todos los involucrados hacen un trabajo más que correcto, por una parte Mark Wahlberg logra el tono perfecto como un sujeto sin aspiraciones gracias a su anódica actuación con todo y con el paso del tiempo el intérprete de Los Infiltrados (Scorsese, 2006) ha mejorado sustancialmente en sus performances; motivo por lo cual no tiene mayor problema en sostener todo el peso de la cinta.

Por supuesto Seth McFarlene dota de personalidad a Ted gracias a su gran trabajo de voz, los diálogos socarrones y por supuesto al gran trabajo de efectos especiales que realizó el equipo de postproducción y diseño de arte, y es que la sensación de que el personaje de Ted es real y la interacción con sus entornos se percibe bastante natural durante todo el metraje. Incluso los personajes secundarios como los que interpretan Giovanni Ribisi (el cual se descubre como la versión oscura en lo que se pudo convertir John), Joel McHale (el insoportable jefe de Lori que representa la basura blanca norteamericana), e incluso la aparición de Sam J. Jones en plan meta, vienen a enriquecer la trama y el universo planteado por McFarlene, por tal motivo es de  agradecer que este nos entregue una comedia que si bien en fondo refleja muchas similitudes con el promedio de las cintas de este género (la importancia de la amistad, la superación personal, etc.), también es importante apuntar que lo que termina por validar el primer ejercicio cinematográfico del creador de Family Guy es la dosis de humor irreverente y casi hasta ofensivo que aplica su autor (ver fornicar a un oso de peluche con una cajera de supermercado es casi hasta surrealista) así como su incorrección política y un barniz de postmodernismo en su referencias culturales, lo que permite que el filme no se quede en una mera comedia con moraleja incluida.

Así que si usted respetable lector quiere pasar un buen rato visionando una buena comedia con las dosis justas de mala leche, la cuota perfecta de bromance, diálogos sagaces, viejas glorias del cine de aventuras, y por su puesto un discurso sardónico sobre la importancia del crecimiento personal con un protagonista de felpa, entonces no debe perderse Ted, pues esta es su película. Claro que si usted es como cierta dama que conozco a la cual le ha puesto de mal humor  y casi hasta le ha causado vómito visionar dicha cinta, mejor abstengace.

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martes, 4 de diciembre de 2012

007: AL SERVICIO SECRETO DE SU MAJESTAD de Peter Hunt

TÍTULO ORIGINAL: On Her Majesty’s Secret Service
AÑO: 1969
DURACIÓN: 140 min.
PAÍS: Reino Unido
DIRECTOR: Peter Hunt
GUIÓN: Richard Maibaum (Personaje: Ian Femming)
FOTOGRAFÍA: Michael Reed
MUSICA: John Barry
REPARTO: George Lazenby, Diana Rigg, Telly Savalas, Ilse Steppat, Gabriele Ferzetti, Yuri Borienko, Bernard Horsfall, George Baker, Lois Maxwell, Desmond Llewelyn, Julie Ege, Joanna Lumley, Bessie Love, Virginia North
PRODUCTORA: MGM / UA
GÉNERO: Acción.



Después de  visionar la maciza Operación Skyfall (Sam Mendes, 2012) y haber quedado con un muy grato sabor de boca a su servidor le entro la nostalgia por volver a revisar algún otro título de antaño del agente con licencia para matar donde se explorara más a nivel psicológico la naturaleza del personaje, por lo cual y escombrando de entre la filmografía del mismo (la cual por cierto tengo completa en formato dvd sin afán de presunción claro) recordé que la cinta protagonizada por George Lazenby era la cinta perfecta para encontrar dichas características, puesto que el guión que plantea Richard Maibaum logra despojar de varias peculiaridades arquetípicas al personaje que interpretara hasta ese momento Sean Connery, motivo por lo cual en esta  encarnación se dota de tridimensionalidad al agente británico. Sin embargo con todo y que la cinta está bien dirigida fue la presencia del estoico actor australiano lo que llevo al fracaso comercial a esta nueva aventura del 007, ya que el público de aquella época consideraba que la sombra de Sean Connery era demasiado grande para que un desconocido como Lazenby llenara el lugar que había dejado el carismático actor irlandés.

Como quiera que sea si uno como espectador vuelve a revisar Al Servicio Secreto de su Majestad (o la visiona por primera vez) encontrará un film bastante redondo en donde desde un inicio uno entiende la intención de su director y guionistas por alejar por completo a este título de las cintas protagonizadas por Connery, si no basta con escuchar el primer dialogo que menciona Lazenby como el nuevo James Bond cuando sostiene su primera lucha contra dos sujetos que quieren eliminarlo y exclama textualmente  “esto nunca le pasó al otro tipo” haciendo clara referencia al cambio de protagonista. Pero dejando de lado esta anécdota el respetable se preguntara  ¿de qué va Al Servicio Secreto de su Majestad? Pues en esta entrega  descubrimos a James Bond (Lazenby) quien se encuentra de vacaciones conduciendo su vehículo, cuando de repente descubre que una hermosa mujer llamada Tracy (Diana Rigg) intenta suicidarse adentrándose mar a dentro por lo cual decide rescatarla.

Lo que sigue después es presenciar como la damisela al ver frustrados sus planes de inmolarse huye del lugar (más sin embargo Bond ha quedado fascinado con la poderosa personalidad de la mujer), tiempo después nuestro protagonista al llegar al hotel donde se ha de hospedar vuelve a encontrarse con Tracy, con la cual después de pasar la noche descubre que es la hija de un prominente empresario llamado Draco (Gabriele Ferzetti), el cual tiene poderosos nexos con Blofeld (Telly Savalas), motivo por lo cual el 007 decide regresar a Londres a pedir autorización a M (Bernard Lee) para emprender de nueva cuenta la investigación que lo llevara a tratar de atrapar al jefe de Spectra (Ejecutivo Especial para Contraespionaje, Terrorismo, Vengaza y Extorsión), empero  su superior declina la petición de Bond ya que este lleva meses en la investigación sin obtener resultados palpables, motivo por el cual el agente con licencia para matar es suspendido y decide llevar la investigación de forma personal.


Total que Bond llega a un acuerdo con Draco quien insiste en que el espía inglés enamore a su hija para que esta por fin sea desposada, sin embargo James en primera instancia no acepta ya que cree antiético dicho acuerdo, empero su deseo por atrapar a Blofeld es más grande y se embarca en dicha misión sin saber que al final quedará enamorado de Tracy aun y cuando las consecuencias sean fatales. De entrada su servidor cree que esta cinta contiene varios aspectos realmente notables que la convierten en una de las mejores de la saga, por supuesto la incursión de Lazenby como Bond es bastante buena y al menos su servilleta se quedó con ganas de volver a verlo en la siguiente cinta Diamonds Are Forever de 1971  (espero las mentadas de madre de los más puristas), pues su estoicismo, su seca interpretación (con las dosis perfectas de socarronería) y su conflexion física nos presenta a un Bond más cercano a la concepción que imaginaba Flemming, incluso si lo analizamos ahora cuatro décadas después encontraremos un Bond más cercano al que ahora interpreta Daniel Craig. 

Por supuesto conforme avanza la trama vamos descubriendo aspectos que humanizan al personaje de Bond, y lo mejor de todo es que estos se van desvelando de manera bastante coherente por lo cual la relación entre el 007 y Tracy se percibe natural; incluso el que esto escribe se atreve a asegurar que dicho mcguffin es el verdadero motor de la trama pues aunque la historia nos lleva por otros caminos como  son las motivaciones de Blofeld para extorsionar a la ONU con el objetivo de cobrar una inmensa cantidad de dinero si no quieren que SPECTRA libere un virus a nivel global (una motivación por cierto bastante pueril), lo notable realmente es descubrir que Al Servicio Secreto de Su Majestad es la primera cinta del agente británico (espero no equivocarme) que se centra en los pathos de este y nos muestra un panorama más amplio del mismo, por lo cual la cinta ya no solo trata de la lucha entre el bien y el mal, si no del individuo de carne y hueso que enfrenta dicha batalla. No es casualidad que esta cinta aborde de manera bastante madura y por qué no decirlo, suficientemente trágica la primera relación sentimental del espía con licencia para matar (para los que no la han visto solo diré que le final de la cinta es uno de los más lúgubres de la saga y por supuesto define de muchas maneras el  porqué de la personalidad de Bond para futuras entregas, sobre todo en la era Dalton y Craig).

Por otra parte también debo acotar que aunque el personaje de Blofeld es bastante arquetípico y sigue la línea de Donald Pleasence, es la presencia de Telly Savalas lo que dota de ese aire de maldad y megalomanía que el personaje necesitaba, por lo cual en el riguroso enfrentamiento donde este descubre las exaltaciones de  Bond por detenerlo (y por supuesto le explica su maquiavélico plan antes de mandarlo matar), este pasaje se descubre con la suficiente garra narrativa que en ocasiones el respetable llega a tener la sensación de que el agente británico podría no librar con vida su misión. Ahora bien “la chica Bond” de esta entrega rompe los paradigmas que hasta ese momento se habían presentado en las anteriores entregas, pues el personaje que interpreta Diana Rigg juega un papel bastante importante en la trama y no se limita solo a ser la “típica” damisela en peligro, incluso su recia personalidad funciona como un exquisito contra punto que confronta a varios niveles la concepción ideológica del propio James Bond.

Obviamente las secuencias de acción no pueden faltar en este título por lo cual se agradece la manera en que Peter Hunt resuelve a nivel visual el film con la implementación de cortes rápidos, dolly in vertiginosos y encuadres bastante cerrados lo que indudablemente dotan de una narrativa bastante fluida a la historia; si no basta con presenciar aquel tercer acto que se desarrolla en los Alpes Suizos donde Bond y Tracy esquían tratando de huir de Blofeld y sus secuaces. Igualmente las coreografías donde Lazenby pelea cuerpo a cuerpo contra sus enemigos se perciben ágiles y bien resueltas, al tiempo que se nos muestra a un George Lazenby suficientemente capaz para encarar dichas proezas físicas. Claro que todo esto no funcionaría tan bien si no fuera por él cuidado guión que Richard Maibaum se encarga de escribir, y por su puesto a la capacidad de Hunt por descifrar el mismo.

En definitiva, Al Servicio Secreto de su Majestad es una de las cintas de Bond mejor logradas de toda la filmografía pues esta contiene las dosis perfectas de suspense, acción, romance y por supuesto un espíritu en demasía oscuro, al tiempo que cuenta con una acojonante banda sonora a cargo de John Barry, sin embargo el mayor mérito de la misma es que el argumento que se nos presenta se preocupa por ahondar en la humanidad del agente británico y lo desnuda como nunca se había hecho hasta ese momento. Desgraciadamente aunque el filme obtuvo buenas ganancias (más de 87 millones de dólares) Lazenby no repetiría en el rol del 007, no solo por la antipatía del público como muchos piensan, si no por que el propio actor australiano creía que con la llegada de los años setentas el personaje creado por Ian Flemming resultaría bastante arcaico a nuevos tiempos por lo cual desistiría en volver a encarnarlo (aun y cuando el propio Lazanby había firmado para protagonizar siete cintas más).

Como sea, tanto Lazenby como Peter Hunt y todo el equipo creativo que se involucró en este proyecto se han ganado por méritos propios un lugar muy especial en la historia del cine al haber participado en la creación de tan notable cinta, la cual dicho sea de paso ha resistido bastante bien el paso del tiempo y ha sido revalorizada.

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