domingo, 27 de enero de 2013

LA VIDA DE PI (Una Aventura Extraordinaria) de Ang Lee

TÍTULO ORIGINAL: Life of PI
AÑO: 2012
DURACIÓN: 125 min.
PAÍS: Estados Unidos
DIRECTOR: Ang Lee
GUIÓN: David Magee (Novela: Yann Martel)
FOTOGRAFÍA: Claudio Miranda
MUSICA: Mychael Danna
REPARTO: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi Sainath, Ayush Tandon, Vibish Sivakumar, Gérard Depardieu
PRODUCTORA: Fox 2000 Pictures / Haishang Films
GÉNERO: Drama lacrimógeno.



Como ya nos encontramos en plena carrera hacia los premios Óscar y poco a poco nos llegan a las salas cinematográficas las susodichas cintas  qua han de competir por tan distinguido galardón (solo he visto Argo de Ben Affleck, pronto subiré mi análisis y francamente solo espero con cierta emoción revisar Django de Tarantino , Amour de Michel Michael Heneke, Zero Dark Thirty de Kathleen Bigeloew y en menor medida Los Miserables y Lincoln, puesto que la nueva obra de Spilberg sobre la vida del decimosexto presidente de Los Estados Unidos me da bastante flojera por los tics narrativos de su autor), es por este motivo que su servidor se aventuró a revisar el nuevo trabajo del director Ang Lee quien con obras como Hulk del año 2003 (no me importa que muchos la encuentren fallida pero al que esto escribe le pareció que el planteamiento psicológico del personaje llegaba a niveles de exploración tales que hacían de este film un estimulante ejercicio sobre las relaciones paterno filiales y por supuesto sobre la bestialidad humana), Brokeback Mountain (2005) y La Tormenta de Hielo (1997) me habían seducido al encontrar en este  un realizador con voz propia.

Sin embargo con esta La Vida de Pi (o Una aventura Extraordinaria, risible título que le han puesto en México) el director chino ha perdido la brújula (y mi interés) o simplemente se ha entregado a las bondades económicas que le retribuye el manufacturar una cinta para el mainstream de Hollywood, y es que si uno ha visto la obra de Lee podrá constatar que en este su último trabajo se descubre un filme sin personalidad, saturado de maniqueísmos baratos en su contenido y lo peor, que toda aquella potencia visual que supone la fotografía de Claudio Miranda (Zodiaco, El Club de la Pelea) queda totalmente desperdiciada para sustentar una historia sin demasiado fondo como se pretende hacer creer, y esto solo me lleva a pensar que el único sujeto sobre la tierra capaz de dominar el preciosismo visual por encima de la narrativa es Terrence Malick  autor que  desarrolla cintas con verdadero lirismo al desconstruir la propia narrativa.   

Pero volviendo a La Vida de Pi esta nos cuenta la siguiente historia, un periodista (Rafe Spall) le realiza una entrevista a un hombre llamado Pi Patel (Irrfan Khan) con el cual se encuentra después de un tiempo, pues este le han contado tiene una magnifica historia que debe ser descubierta para la humanidad (bueno casi, casi). Es así como Pi (nombre que procede de la palabra piscina sin ningún sustento  argumental que hace que esto quede solo como una simple ocurrencia jocosa) comienza a entablar un fabuloso relato donde nos cuenta como este desde muy pequeño se encontraba en una búsqueda personal tratando de descubrir los misterios del universo, de ahí que un joven Pi halle en diversas religiones (se convierte en hindú, católico judío) ciertas respuestas pero al mismo tiempo infinidad de interrogantes que no terminan por dejarlo satisfecho. Por tal motivo este la mayor parte del tiempo es confrontado por su padre (Adil Hussain) el cual tiene una visión más pragmatica y concreta en cuanto a la concepción del universo.

Total que la vida del jóven Pi (Suraj Sharma) jamás será igual cuando cierto día su padre lo confronte para que deje de tener una visión tan naif de la vida (la relación entre éste y un tigre de bengala supone el punto nodal del filme) y desde ese momento algo dentro de la humanidad de Pi se apagó. Años más tarde el patriarca Patel decide que él y su familia tendrán una mejor vida fuera de su país natal por lo que resuelve emigrar a Canadá, motivo por lo cual la familia Patel se embarcan en este viaje al tiempo que los animales del zoológico con el que contaba el señor Patel (el susodicho tigre con nombre ¿Richard Parker?, una cebra, un orangután, una llena, etc) os cuales servirán para costear los gastos del viaje y la instalación al nuevo hogar por lo que también estos van en el barco. Desgraciadamente una noche se desata una poderosa tormenta que hace que el inmenso buque donde viajan los Patel encalle, sin embargo el joven Pi logra salvarse en uno de los botes de rescate y junto a él el poderoso tigre de bengala, la cebra, el orangután y la llena; ahora el sujeto desprovisto de recursos y con un séquito de bestias salvajes en su compañía tendrá que arreglárselas para sobrevivir antes de que la fuerza de la naturaleza, el destino o simplemente el curso de la vida se encarguen de liquidarlo. 

Y es en ese momento donde surgen algunas interrogantes como ¿será esta desgracia una prueba de fe para que Pi comprenda el valor y bondad del ser humano? o tal vez estos acontecimientos solo sean esa señal que demuestre que ese Dios que tanto ha buscado el individuo de ¿verdad existe?, pues al menos el guionista David Magge nos contesta descaradamente que sí, que el ser humano es capaz de vencer cualquier adversidad cuando se lo propone, y no tengo nada en contra de esta tesis si no en la forma tan pueril en como aquí es abordada la misma.

Y es que lo peor de este filme es ese manido discurso con el cual el descarado guión busca atrapar al espectador (si el sujeto no es muy avispado se entregara por completo a este tramposo ejercicio cinematográfico) pues muchas de las respuestas que se nos presentan se perciben facilonas, sin sustento, casi hasta de manera didáctica (en el peor de los sentidos claro), con la implementación de un humor que pretende transmitir cierta calidez al relato y el cual más sin embargo solo se presenta como una artimaña narrativa para que el respetable no distinga que tanto los personajes como la misma historia son bastante planos, por lo cual al menos el que esto escribe jamás sintió que el personaje que interpreta Suraj Sharma experimenta una verdadera transformación a nivel psicológico o emocional, pues las desventuras que le ocurren en su naufragio jamás representan una verdadera amenaza, aun y cuando el tigre de bengala por momentos se descubre imponente (el cual está bien resuelto en realismo con todo y que está hecho por computadora). 

Así mismo la torpeza discursiva (que no la narrativa aclaro, aunque parezca más resuelta como si de un telefilme se tratase) hace que la metáfora se descubra bastante débil en un tercer acto que por momentos se advierte cansino pues la historia ya no da para más. Sin embargo su servidor es consiente y justo por lo que considera que si bien la dirección de Ang Lee es bastante impersonal, este tiene la suficiente experiencia para dotar de fluidez a un relato bastante simplón (con una resolución más simplona aún) y por supuesto sabiendo de sus capacidades también sabe dónde colocar la cámara por lo cual la implementación de aquellas portentosas tomas en cenital y  planos generales que enmarcan la débil historia llenan con belleza la imaginería del universo creado por Yann Martel (autor de la novela en la cual se basa el filme), motivo para que el espectador quede embriagado visualmente gracias también al gran trabajo de Claudio Miranda (director de fotografía) quien con una paleta cromática sustentada en tonos cálidos transporta al sujeto a un estado de “gracia” (ok lo acepto este último término lo use como sarcasmo, pero no por eso demerito el trabajo de Miranda).

Finalmente y no menos importante considero que las actuaciones de los involucrados cumplen satisfactoriamente con sus unidimensionales personajes, por cierto y haciendo un paréntesis debo decir que la participación de Gérard Depardieu es más un cameo que una legítima interpretación. Así que estimados y respetados lectores, su servidor recomienda evitar a toda costa La Vida de Pi, pues es un filme engañoso, maniqueo y tramposo el cual no dudo le encante a los miembros de la Academia (si no como entender las 11 nominaciones que ha recibido en la carrera a los Oscar), incluso solo podría comparar esta cinta con aquella también embustera Naufrago (Robert Zemeckis, 2000). Bueno ya para terminar y solo por no dejarlos con un mal sabor de boca me han venido a la mente dos cintas que saben cómo abordar de forma madura un discurso tan universal como lo es la condición del ser humano (o si gustan llamarlo autodescubrimiento) y las cuales no deben perderse, La Leyenda del Indomable (Stuart Rosenberg, 1967) y Sueño de Fuga (Frank Darabont, 1994).

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